Neuroplasticidad y aprendizaje: qué sabemos y qué neuromitos conviene desechar
En pocas palabras
- El cerebro cambia con lo que hacemos y aprendemos durante toda la vida, aunque los cambios no son iguales a todas las edades.
- Muchos mensajes que circulan en las aulas (el 10 % del cerebro, hemisferios dominantes, estilos de aprendizaje) no están respaldados por la investigación.
- De la neuroplasticidad no sale ningún método milagroso: sale una razón más para practicar, repasar y mantener la confianza en que se puede aprender.
En esta página
Un titular dice que «tu cerebro puede reprogramarse», otro vende un juego para «activar» el hemisferio derecho y, en una reunión de profesorado, alguien repite que «solo usamos el 10 % del cerebro». Las tres ideas circulan con aire científico y la primera tiene un fondo cierto. Esta página separa lo que está comprobado, lo que es más matizado y lo que es un mito, con datos de estudios reales y de docentes españoles.
Qué es la neuroplasticidad
Es la capacidad del sistema nervioso de modificar su estructura y su funcionamiento con la experiencia. Aprender algo nuevo implica cambios en las conexiones entre neuronas, y practicar lo ya aprendido los consolida. No es una propiedad exclusiva de la infancia: ocurre a lo largo de la vida, aunque el ritmo y el tipo de cambios varíen.
Tres estudios sirven para hacerse una idea de lo que se ha observado en personas.
Taxistas de Londres. Maguire y su equipo (2000) compararon los cerebros de taxistas de Londres con los de personas que no conducían taxis. La parte posterior del hipocampo, una región vinculada a la memoria y la orientación espacial, era mayor en los taxistas, y cuanto más tiempo llevaban en la profesión, más se notaba. Con esto no se sabe si el cambio vino del trabajo o si ya eran distintos al empezar.
Aspirantes a taxista. Para responder a esa duda, Woollett y Maguire (2011) siguieron a 79 aspirantes y 31 personas de control durante la preparación del examen conocido como «the Knowledge», que dura de tres a cuatro años. Solo aprobaron 39. Los que consiguieron la licencia tenían más materia gris en la parte posterior del hipocampo que al empezar; los que suspendieron y los controles, no. Fue una de las pruebas más claras de que el aprendizaje intenso cambia el cerebro adulto. Los mismos taxistas rindieron peor en otras pruebas de memoria visual, así que ganar en una cosa no significa ganar en todo.
Aprender a hacer malabares. Draganski y colaboradores (2004) escanearon a personas antes y después de aprender a hacer malabares. Observaron un aumento transitorio de materia gris en una región temporal del cerebro de quienes aprendieron, y ningún cambio en quienes no practicaron.
- 2000Taxistas con hipocampo posterior mayor y más años de oficio
- 2004Cambios temporales de materia gris al aprender malabares
- 2011Aspirantes que aprobaron crecen en hipocampo; los demás, no
- HoyEl cerebro cambia con la práctica; qué cambia depende de qué se practica
Lo que no se puede concluir
Esos estudios dicen que practicar mucho cambia el cerebro, pero no dicen tres cosas que suelen deducirse:
- Que haya que hacer «ejercicios cerebrales» generales. Lo que cambia depende de lo que se practique.
- Que un cambio de volumen equivalga a «más inteligencia». En el estudio de los taxistas, el cambio estaba ligado a la tarea concreta de orientarse por Londres.
- Que de ahí se pueda deducir un método de enseñanza. Bruer (1997) sostuvo en un artículo muy citado que entre la neurociencia y la práctica educativa hay un puente demasiado largo; la investigación en aulas sigue siendo la que dice qué funciona. Howard-Jones (2014) señala en la misma línea que, para cerrar ese hueco, hace falta comunicación entre ambos campos.
Neuromitos: qué creen los docentes en España
Ferrero, Garaizar y Vadillo (2016) preguntaron a 284 docentes españoles de 15 comunidades autónomas. De media, no identificaron como falsos el 49,1 % de los neuromitos que les plantearon. La tabla recoge algunos, con el porcentaje de quienes los daban por ciertos y lo que se sabe.
| Afirmación | Docentes que la creían (Ferrero y otros, 2016) | Qué se sabe |
|---|---|---|
| Se aprende mejor si la información llega por el canal preferido (visual, auditivo…) | 91,1 % | Sin respaldo en experimentos bien diseñados; ver estilos de aprendizaje |
| Hay personas de hemisferio izquierdo y de hemisferio derecho | 67,2 % | En 1.011 cerebros de 7 a 29 años no hay evidencia de que alguien sea «de un hemisferio» (Nielsen y otros, 2013) |
| Usamos solo el 10 % del cerebro | 44 % | Falso: hay actividad en todo el cerebro |
| Ejercicios de coordinación mejoran la lectoescritura | 82 % | No hay respaldo; practicar leer y escribir sí mejora la lectura y la escritura |
| Lo que no se aprende en la infancia ya no se puede aprender | 29,9 % | Hay periodos sensibles para algunas funciones, no un tope para aprender |
Que tantos docentes los crean no es un fallo de unos pocos: Howard-Jones (2014) lo vincula a que casi nunca hay formación en neurociencia en la preparación del profesorado y a una distancia cultural entre los dos ámbitos.
Esperable
- El cerebro cambia con la práctica a cualquier edad
- Practicar una habilidad concreta mejora esa habilidad
- Practicar recordando y repasar en varios días mejora el recuerdo (Dunlosky y otros, 2013)
Consulta con un profesional
- Solo usamos el 10 % del cerebro
- Hay alumnos de hemisferio izquierdo y de hemisferio derecho
- Hay que enseñar según el estilo visual, auditivo o kinestésico
Qué cambia en la práctica
Un alumno que oye «no soy bueno en Mates, es que tengo el cerebro de letras» recibe una explicación falsa que le quita ganas de practicar. Una versión más ajustada y útil sería: si practica de la forma adecuada, mejorará, y los cambios que se produzcan no serán un truco sino el resultado de ese trabajo.
De ahí salen consejos que ya están en otras páginas y que no necesitan la neurociencia para justificarse:
- Practicar recordando, no solo releer (práctica de recuperación).
- Repartir los repasos en varios días (repaso espaciado).
- Cuidar el sueño de quien estudia (sueño y estudio).
- Explicar qué pasa en la memoria sin simplificaciones (memoria).
Cómo hablar de esto con un alumno
Una conversación posible entre una orientadora y Marcos, de 3.º de ESO, que dice que «a su edad ya no se cambia»:
Orientadora: Dices que ya no puedes mejorar en Inglés porque tu cerebro es así. Marcos: Es que a mi prima le sale mejor. Orientadora: Puede que ella practique más o tenga más facilidad, pero eso no significa que tú no puedas progresar. Lo que se sabe es que el cerebro cambia con lo que practicas. Si hablas veinte minutos al día, tu cerebro se prepara para eso. Marcos: ¿Veinte minutos? Orientadora: Prueba tres semanas y lo comparamos.
El objetivo es la creencia («puedo mejorar») y se apoya en una tarea pequeña y medible. En esta línea trabaja también la motivación en el aula.
Cuándo preguntar a un especialista
Si un niño o una niña lleva meses con dificultades persistentes para leer, escribir, calcular, atender o hablar, no sirve decir que «el cerebro es plástico» para esperar: conviene hablar con el tutor, con el orientador y, si procede, con el pediatra. La plasticidad es precisamente la razón por la que intervenir pronto con los apoyos adecuados tiene sentido. Puedes empezar por la página de dificultades de aprendizaje.
Preguntas frecuentes
¿Es verdad que solo usamos el 10 % del cerebro?
No. Es uno de los neuromitos más repetidos. Los estudios de imagen muestran actividad en todas las regiones del cerebro, aunque no todas a la vez ni con la misma intensidad según la tarea. Aun así, el 44 % de los 284 docentes españoles encuestados por Ferrero y otros (2016) lo daba por cierto.
¿Hay una edad límite para aprender?
No hay una edad en la que el cerebro deje de aprender. Sí hay periodos en los que algunos aprendizajes, como el acento de una lengua o ciertas habilidades sensoriales, se adquieren con más facilidad. Para la mayoría de contenidos escolares, a cualquier edad se puede aprender si se practica.
¿Hay que hacer ejercicios cerebrales para ser más listo?
No hay buena evidencia de que los juegos de entrenamiento cerebral mejoren el rendimiento escolar general. Lo que sí mejora un aprendizaje concreto es practicarlo. Si quieres mejorar en Matemáticas, resuelve problemas; no hagas un juego que se parece a un problema.
¿Qué papel tiene la neurociencia en la escuela?
Puede aportar ideas y descartar mitos, pero rara vez dice qué hacer en el aula. Para decidir cómo enseñar, la fuente más fiable sigue siendo la investigación educativa y psicológica hecha en aulas reales.
Fuentes
- Maguire, E. A., Gadian, D. G., Johnsrude, I. S., Good, C. D., Ashburner, J., Frackowiak, R. S. J. y Frith, C. D. (2000). Navigation-related structural change in the hippocampi of taxi drivers. Proceedings of the National Academy of Sciences, 97(8), 4398-4403. doi.org/10.1073/pnas.070039597
- Woollett, K. y Maguire, E. A. (2011). Acquiring «the Knowledge» of London's Layout Drives Structural Brain Changes. Current Biology, 21(24), 2109-2114. doi.org/10.1016/j.cub.2011.11.018
- Draganski, B., Gaser, C., Busch, V., Schuierer, G., Bogdahn, U. y May, A. (2004). Changes in grey matter induced by training. Nature, 427, 311-312. nature.com/articles/427311a.pdf
- Nielsen, J. A., Zielinski, B. A., Ferguson, M. A., Lainhart, J. E. y Anderson, J. S. (2013). An Evaluation of the Left-Brain vs. Right-Brain Hypothesis with Resting State Functional Connectivity Magnetic Resonance Imaging. PLoS ONE, 8(8), e71275. journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0071275
- Ferrero, M., Garaizar, P. y Vadillo, M. A. (2016). Neuromyths in Education: Prevalence among Spanish Teachers and an Exploration of Cross-Cultural Variation. Frontiers in Human Neuroscience, 10, 496. frontiersin.org/journals/human-neuroscience/articles/10.3389/fnhum.201
- Dunlosky, J., Rawson, K. A., Marsh, E. J., Nathan, M. J. y Willingham, D. T. (2013). Improving Students' Learning With Effective Learning Techniques: Promising Directions From Cognitive and Educational Psychology. Psychological Science in the Public Interest, 14(1), 4-58. doi.org/10.1177/1529100612453266
- Howard-Jones, P. A. (2014). Neuroscience and education: myths and messages. Nature Reviews Neuroscience, 15(12), 817-824. doi.org/10.1038/nrn3817
- Bruer, J. T. (1997). Education and the Brain: A Bridge Too Far. Educational Researcher, 26(8), 4-16. doi.org/10.3102/0013189X026008004
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