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    Repaso espaciado y curva del olvido: cuándo repasar y cuánto

    Actualizado el 4 de noviembre de 20266 min de lecturaRedacción de psicopedagogia.com

    Un estudiante cruza un estanque saltando por piedras cada vez más separadas

    En pocas palabras

    • Repartir los repasos en el tiempo retiene más que estudiar lo mismo de golpe, y el intervalo ideal crece con el tiempo que falta para el examen.
    • Los repasos tienen que ser de recuerdo (cerrar el libro y comprobar), cortos y cada vez más separados.
    • Un calendario con fechas concretas funciona mejor que la intención de repasar cuando se pueda.
    En esta página
    1. Qué descubrió Ebbinghaus (y qué no)
    2. Qué añaden Cepeda y Kornell
    3. Un calendario con fechas: Marcos y la cinemática
    4. Cómo encajarlo con varias asignaturas
    5. Errores que anulan el efecto
    6. Preguntas frecuentes
    7. Fuentes

    Dos alumnos preparan el mismo examen del jueves. Uno le dedica tres horas el miércoles por la tarde. La otra, tres sesiones de media hora repartidas durante la semana anterior. En el examen, es probable que la segunda recuerde más, y que a las tres semanas siga acordándose de bastante y el primero de casi nada. Eso es el repaso espaciado: volver a lo estudiado en intervalos cada vez más largos, justo cuando empieza a olvidarse. Esta página es para quien tiene un examen a la vista y quiere un calendario, no una teoría.

    Qué descubrió Ebbinghaus (y qué no)

    Hermann Ebbinghaus publicó en 1885 el primer estudio sistemático del olvido. Se aprendió él mismo series de sílabas sin sentido, formadas por consonante, vocal y consonante, y midió cuánto le costaba volver a aprenderlas tras distintos intervalos. Medía el ahorro: cuánto menos esfuerzo necesitaba la segunda vez. A los veinte minutos había ahorrado alrededor del 58 %; tras un día, en torno al 34 %; a los seis días, cerca del 25 %, y a un mes, alrededor del 20 % (Ebbinghaus, 1885/1913). La caída es rápida al principio y se aplana después.

    En 2015, Murre y Dros repitieron el experimento con un voluntario durante unas 70 horas de trabajo y obtuvieron resultados muy parecidos, con un detalle nuevo: la curva no es del todo lisa y a las 24 horas parece haber un pequeño repunte (Murre y Dros, 2015).

    Tres advertencias antes de dibujar la curva en la pared. Los datos son de sílabas sin sentido, no de un tema de Historia que se entiende y se relaciona con lo que ya sabes, que se olvida más despacio. El resultado cambia de una persona a otra y de un material a otro. Además, la curva mide el ahorro al reaprender, no el recuerdo libre. Es una forma, no una regla fija. Lo que sí enseña es lo importante: sin repaso, el olvido es rápido al principio, y cada repaso hace que la curva siguiente baje con más lentitud.

    Curva del olvido con repasos (ilustrativa)
    01414284010050días desde que estudias el tema

    Con repasos en los días 1, 4, 14, 28 Sin repasar

    Gráfico ilustrativo: la forma real de la curva depende de la persona y del material.

    Qué añaden Cepeda y Kornell

    El efecto de espaciar se ha estudiado en cientos de experimentos. La revisión de Cepeda y otros (2006) reunió 839 mediciones de práctica distribuida en 317 experimentos publicados en 184 artículos, y concluyó que el intervalo óptimo entre el estudio y el repaso depende de cuánto tiempo falte para la prueba: cuanto más lejos esté el examen, más conviene separar los repasos.

    Dos años después, Cepeda y otros (2008) midieron cuánto exactamente. Con más de 1.350 participantes que aprendían datos y los repasaban tras una pausa de hasta tres meses y medio, y con una prueba final hasta un año después, vieron que ampliar la pausa mejora el resultado hasta un punto, pero luego lo empeora. Medido como proporción del tiempo que falta para el examen, el intervalo ideal bajaba del 20-40 % si el examen estaba a una semana al 5-10 % si estaba a un año. De ahí sale esta tabla:

    El examen es dentro deIntervalo ideal entre estudio y repasoDe dónde sale
    1 semanaDe 1 a 3 días20-40 % de 7 días (Cepeda y otros, 2008)
    1 mesUnos 3 a 6 díasInterpolación nuestra, no es un dato del estudio
    1 añoDe 18 a 36 días5-10 % de 365 días (Cepeda y otros, 2008)

    La fila central es un cálculo orientativo entre las otras dos. Como los experimentos usaban datos sueltos con adultos y no temarios escolares, son pautas, no leyes. Dado que el empeoramiento al alargar la pausa es gradual, pasarse un poco cuesta menos que quedarse corto, lo que invita a espaciar sin miedo.

    Para el uso escolar, Kornell (2009) estudió algo muy cercano: las tarjetas de estudio. Estudiar una pila grande de tarjetas, con más tiempo entre cada aparición, fue más eficaz que repartirlas en pilas pequeñas y también más eficaz que concentrar todo el estudio el último día. Para el 90 % de los participantes espaciar fue mejor, pero el 72 % creyó, tras la primera sesión, que concentrar había funcionado mejor. Espaciar se siente peor mientras lo haces. En la revisión de Dunlosky y otros (2013), la práctica distribuida es una de las dos técnicas con utilidad alta, junto con la práctica de recuperación.

    Un calendario con fechas: Marcos y la cinemática

    Marcos, de 4.º de ESO, tiene examen de Física y Química el viernes 11 de diciembre de 2026. El tema es cinemática (movimiento rectilíneo uniforme y uniformemente acelerado). Lo estudia por primera vez el lunes 9 de noviembre y planifica así los repasos:

    CuándoQué haceCuánto
    Lunes 9 de noviembreEstudio inicial: esquema y problemas resueltos60 min
    Martes 10Repaso 1: escribe las fórmulas y los pasos de memoria, y rehace dos problemas15 min
    Viernes 13Repaso 2: recuerdo libre del tema y un problema nuevo15 min
    Lunes 23Repaso 3: solo lo que falló en los anteriores, más un problema mezclado20 min
    Lunes 7 de diciembreRepaso 4: examen de prueba con problemas de otros temas30 min

    En total, 140 minutos repartidos en un mes, frente a las tres horas del miércoles anterior al examen. Además, el último repaso sirve de ensayo. Cada repaso empieza sin mirar: Marcos intenta recordar primero, comprueba después y solo vuelve al apunte para lo que ha fallado. Si en un repaso casi todo sale bien, el siguiente intervalo puede alargarse; si falla mucho, se acorta.

    Cómo encajarlo con varias asignaturas

    El problema práctico no es el calendario de un tema, sino el de seis asignaturas a la vez. Una solución sencilla es reservar al principio de cada sesión de estudio una franja fija de repaso, de diez a quince minutos, y rotarla entre asignaturas.

    Quince minutos de repaso al empezar la tarde (ejemplo)
    LMXJVSD
    17:00-17:15Física y QuímicaMatemáticasBiologíaInglésHistoriaRepaso general
    17:15-18:15Tema nuevoProblemasTema nuevoTareaTema nuevo

    Más ideas de organización están en planificación del estudio y en el método de estudio paso a paso. Si lo que repasas son datos sueltos (vocabulario, fórmulas, fechas), las tarjetas con cajas de Leitner reparten el calendario por ti, y la parte del vocabulario está desarrollada en cómo estudiar Inglés.

    Errores que anulan el efecto

    • Repasar antes de que haya olvidado nada. Releer dos veces en la misma tarde es concentrar, no espaciar.
    • Repasar leyendo. Leer el repaso da sensación de saber; lo que ayuda a retener es recordar sin mirar.
    • Copiar el calendario sin adaptarlo. Si el examen es en cinco días, los intervalos de arriba no sirven. Reduce las pausas a la mitad y no te saltes el recuerdo.
    • No anotarlo. Un repaso sin fecha en la agenda es un repaso que se queda en intención.
    • Dejar lo difícil para el final. Lo que más cuesta es lo que más se beneficia de empezar antes.

    En Primaria, el calendario se reduce a dos pasos: repasar al día siguiente y al fin de semana, en unos cinco minutos y con juegos o preguntas en voz alta (técnicas de estudio en Primaria). Con TDAH, los repasos cortos suelen ser más llevaderos que una sesión larga (consulta técnicas de estudio con TDAH).

    Preguntas frecuentes

    ¿Cada cuánto hay que repasar?

    Depende de cuándo es el examen. Para uno dentro de una semana, el mejor intervalo entre estudio y repaso ronda entre uno y tres días; para uno dentro de un año, entre unos 18 y 36 días (Cepeda y otros, 2008). Entre medias, sirve una escala creciente: al día siguiente, a los tres o cuatro días, a las dos semanas.

    ¿Qué pasa si me salto un repaso?

    Nada grave: haz el siguiente en cuanto puedas, pero empieza por recordar sin mirar. Si ya has olvidado casi todo, es la señal de que te tocaba antes, no de que lo anterior fuera inútil.

    ¿Sirve el repaso espaciado si empiezo tarde?

    Sí, con intervalos más cortos. Con cinco días por delante, estudia hoy, repasa mañana, dentro de dos días y la víspera, siempre recordando.

    ¿Es lo mismo que estudiar un poco cada día?

    No exactamente. Estudiar cada día contenidos nuevos no repasa lo anterior. El repaso espaciado consiste en volver a lo ya estudiado cuando empieza a escaparse, y hacerlo a base de recordar.

    Fuentes

    1. Ebbinghaus, H. (1885). Memory: A Contribution to Experimental Psychology (traducción al inglés de Ruger y Bussenius, 1913). Classics in the History of Psychology, York University. psychclassics.yorku.ca/Ebbinghaus/index.htm
    2. Murre, J. M. J. y Dros, J. (2015). Replication and Analysis of Ebbinghaus' Forgetting Curve. PLOS ONE, 10(7), e0120644. doi.org/10.1371/journal.pone.0120644
    3. Cepeda, N. J., Pashler, H., Vul, E., Wixted, J. T. y Rohrer, D. (2006). Distributed practice in verbal recall tasks: A review and quantitative synthesis. Psychological Bulletin, 132(3), 354-380. doi.org/10.1037/0033-2909.132.3.354
    4. Cepeda, N. J., Vul, E., Rohrer, D., Wixted, J. T. y Pashler, H. (2008). Spacing effects in learning: A temporal ridgeline of optimal retention. Psychological Science, 19(11), 1095-1102. doi.org/10.1111/j.1467-9280.2008.02209.x
    5. Kornell, N. (2009). Optimising learning using flashcards: Spacing is more effective than cramming. Applied Cognitive Psychology, 23(9), 1297-1317. doi.org/10.1002/acp.1537
    6. Dunlosky, J., Rawson, K. A., Marsh, E. J., Nathan, M. J. y Willingham, D. T. (2013). Improving Students' Learning With Effective Learning Techniques: Promising Directions From Cognitive and Educational Psychology. Psychological Science in the Public Interest, 14(1), 4-58. doi.org/10.1177/1529100612453266

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