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    Cómo dejar de procrastinar al estudiar

    Actualizado el 4 de noviembre de 20265 min de lecturaRedacción de psicopedagogia.com

    En pocas palabras

    • Se aplaza para evitar un malestar de hoy (aburrimiento, miedo a no saber), no por pereza.
    • Dos movimientos que ayudan: reducir el arranque a dos minutos y decidir de antemano cuándo, dónde y qué harás («si… entonces»).
    • Si el aplazamiento viene con tristeza o ansiedad persistentes, el asunto ya no es de método: conviene hablar con alguien.
    En esta página
    1. Por qué se aplaza
    2. Primera estrategia: empezar solo dos minutos
    3. Segunda: decidir antes cuándo, dónde y qué
    4. Tercera: trocear y acercar los plazos
    5. Ejemplo: Carlota rehace su plan
    6. Cuándo no es solo un problema de método
    7. Preguntas frecuentes
    8. Fuentes

    Carlota, de 1.º de Bachillerato, tiene que entregar un trabajo de Historia de España dentro de tres semanas. El lunes decide empezar. El martes ordena el escritorio. El jueves hace una lista de fuentes que no abre. A 36 horas de la entrega, se pasa la noche escribiendo, entrega un trabajo que no es el que quería y se promete que «la próxima vez, no». Si te suena, no estás solo ni es un defecto tuyo. Es un patrón con causas conocidas y formas de romperlo.

    Por qué se aplaza

    La revisión más completa sobre el tema, con 691 correlaciones, encontró que lo que mejor predice la procrastinación es que la tarea sea desagradable, que el plazo esté lejos, que dudes de poder hacerla y que seas impulsivo (Steel, 2007). El neuroticismo, la rebeldía o la búsqueda de emociones, en cambio, mostraron una relación débil. Es decir: dejas para luego lo que te aburre o te da miedo, y todo lo que vence en más de un par de semanas.

    Una explicación complementaria es que aplazar sirve para sentirse mejor ya. Quien procrastina prioriza el estado de ánimo del momento para aliviar el malestar que le produce la tarea, a costa de su «yo del futuro», que es quien pagará las consecuencias (Sirois y Pychyl, 2013). Por eso aplazar a menudo no es descansar: es aliviar y, justo después, sentir culpa, lo que hace aún más desagradable la tarea y alimenta el ciclo.

    El ciclo de aplazar
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    1. Tarea incómoda Aburre, no sabes por dónde empezar
    2. Malestar Tensión, duda, ganas de huir
    3. Evitas Móvil, ordenar, «ahora no»
    4. Alivio breve Te sientes mejor unos minutos
    5. Culpa y prisa Menos tiempo, tarea más pesada

    Para cortar el ciclo no hace falta más fuerza de voluntad. Hay que bajar el malestar de la tarea o hacer que empezar sea tan fácil que no te den ganas de huir.

    Primera estrategia: empezar solo dos minutos

    Francesco Cirillo, creador de la técnica Pomodoro, cuenta que su primer experimento fue una pregunta modesta: ¿puedo estudiar solo dos minutos sin interrupciones? (Cirillo, página oficial). La «regla de los dos minutos» que se atribuye a David Allen significa otra cosa (hacer en el momento lo que tarde menos de dos minutos), pero la lógica de empezar con un compromiso mínimo es parecida.

    Para estudiar se usa así: te comprometes solo a abrir el libro por la página de hoy, escribir la fecha y el título y hacer el primer ejercicio. Si a los dos minutos quieres parar, paras y has cumplido. Muchas veces seguirás, porque lo más difícil era arrancar. No hay un estudio que cuantifique cuántas veces ocurre, así que no lo prometas; lo que sí hace es dejar de pelear con la tarea entera y pelear solo con el primer paso.

    Segunda: decidir antes cuándo, dónde y qué

    Las intenciones de implementación son planes del tipo «si pasa X, entonces haré Y». En un metaanálisis de 94 pruebas, estos planes tuvieron un efecto de tamaño medio a grande en el cumplimiento de metas (d = 0,65) (Gollwitzer y Sheeran, 2006). Ese efecto se midió en muchos ámbitos, además del estudio, pero la lógica encaja con las tareas escolares porque elimina una decisión en el peor momento: cuando ya estás cansado o te apetece hacer otra cosa.

    Meta vaga frente a plan «si… entonces»
    Meta vagaPlan «si… entonces»
    CuándoEsta semana estudiaré MatesSi son las 17:15 y he merendado…
    DóndeDonde pueda…me siento en la mesa del cuarto…
    QuéRepasar…y hago los ejercicios 1 a 5 de la página 84
    ObstáculoYa veréSi me llega un mensaje, no lo abro hasta las 18:00

    Escríbelos en un papel, con tus datos, a ser posible en el mismo sitio donde estudias. Funcionan mejor cuando incluyen el obstáculo que sueles tener («si me entra sueño, me levanto y bebo agua»).

    Tercera: trocear y acercar los plazos

    La distancia hasta la fecha de entrega explica por qué se dejan los trabajos largos para el final: una entrega a tres semanas no genera urgencia. La solución es poner plazos propios, cercanos y concretos. En lugar de «trabajo de Historia para el 28», establece tres hitos: fuentes elegidas el jueves, esquema el domingo y primer borrador del apartado 1 el martes. Cómo plantear esto con un calendario completo está en planificación del estudio, y cómo escribir el trabajo, en cómo hacer un trabajo escrito.

    Ejemplo: Carlota rehace su plan

    (Ejemplo ficticio.) Para el trabajo de Historia del viernes 27 de noviembre, Carlota prueba esto:

    FechaMini-metaPlan «si… entonces»
    Jueves 5Elegir tema y 3 fuentesSi salgo a las 15:00, entonces voy a la biblioteca y tengo la lista a las 16:00
    Domingo 8Esquema del trabajoSi desayuno, entonces a las 11:00 empiezo; solo dos minutos si me cuesta
    Martes 10Apartado 1 (causas)Si llego a casa, entonces antes de merendar escribo 200 palabras
    Viernes 20Borrador completoSi es viernes 20, entonces envío el borrador a mi profesora para que opine
    Martes 24Revisión y bibliografíaSi son las 17:00 del martes, entonces repaso con la lista de comprobación

    No se cumplen todos los pasos. El borrador sale un día tarde, el sábado 21. Pero el trabajo se entrega con dos días de margen y sin pasar la noche en vela, que era el objetivo.

    Cuándo no es solo un problema de método

    Si estás ayudando a un hijo, evita mezclar el reproche con la vigilancia, porque empeora la culpa. Funciona mejor fijar juntos el primer paso y el momento, y preguntar después cómo ha ido. Hay más ideas en cómo motivar a un hijo que no quiere estudiar.

    Si te faltan más las ganas que la estructura, lee motivación para estudiar; si te distraes cuando ya has empezado, mira concentración y atención. Y para organizar el tiempo en bloques cortos, la técnica Pomodoro usa el mismo principio de empezar poco a poco.

    Preguntas frecuentes

    ¿Procrastinar es lo mismo que ser vago?

    No. La persona vaga no suele sufrir por no hacer lo que debe; quien procrastina suele hacerlo con culpa, a veces con mucho estrés, y acaba trabajando a última hora. Es un problema de regulación de las emociones y del tiempo, no de carácter.

    ¿Cuál es la regla de los dos minutos?

    Se atribuye a David Allen: si algo tarda menos de dos minutos, hazlo en el momento. Para estudiar se usa una versión distinta: comprométete solo a empezar dos minutos. Lo difícil es arrancar, y una vez dentro la tarea suele resultar menos pesada de lo que se anticipaba.

    ¿Sirve prometerse una recompensa al terminar?

    Una recompensa pequeña y planificada (un paseo, una merienda) puede ayudar a cerrar el bloque. Pero si la recompensa es tu forma de «pagarte» por estudiar, a la larga puede restar interés por la materia; mira la página sobre motivación.

    Estudio a última hora y apruebo. ¿Por qué cambiar?

    Porque funciona mientras la materia es poca. Cuando el temario crece (2.º de Bachillerato, universidad, oposiciones), concentrar el estudio en una noche rinde mucho menos que repartirlo, y el coste en descanso y ansiedad es alto.

    Fuentes

    1. Steel, P. (2007). The nature of procrastination: A meta-analytic and theoretical review of quintessential self-regulatory failure. Psychological Bulletin, 133(1), 65-94. doi.org/10.1037/0033-2909.133.1.65
    2. Sirois, F. y Pychyl, T. (2013). Procrastination and the Priority of Short-Term Mood Regulation: Consequences for Future Self. Social and Personality Psychology Compass, 7(2), 115-127. doi.org/10.1111/spc3.12011
    3. Gollwitzer, P. M. y Sheeran, P. (2006). Implementation intentions and goal achievement: A meta-analysis of effects and processes. Advances in Experimental Social Psychology, 38, 69-119. doi.org/10.1016/S0065-2601(06)38002-1
    4. Cirillo, F. (s. f.). Francesco Cirillo (página del creador de la técnica Pomodoro). pomodorotechnique.com. pomodorotechnique.com/?p=115

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