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    Cómo concentrarse para estudiar

    Actualizado el 4 de noviembre de 20266 min de lecturaRedacción de psicopedagogia.com

    En pocas palabras

    • La concentración se entrena con bloques de duración adecuada a tu edad, una tarea concreta y pocas distracciones a mano.
    • Cambiar de una cosa a otra cada pocos minutos pasa factura; las pausas breves y planificadas, no.
    • Si la dificultad para mantener la atención viene de lejos y se da en casa y en el colegio, consulta con el tutor o el orientador.
    En esta página
    1. De dónde vienen las distracciones
    2. Cambiar de tarea cuesta más de lo que parece
    3. Bloques de atención por edad
    4. Las pausas no restan, mantienen la atención
    5. La lista de aparcamiento
    6. Una tarea concreta, no «estudiar»
    7. Cuándo no es cuestión de método
    8. Preguntas frecuentes
    9. Fuentes

    «Me siento a estudiar y a los diez minutos estoy pensando en otra cosa» es probablemente la queja más repetida en las tutorías de ESO. Rara vez es falta de ganas o de capacidad. Casi siempre es una mezcla de bloques demasiado largos, tareas poco concretas y distracciones al alcance de la mano. Esta página es para estudiantes de unos 10 años en adelante y para las familias que los acompañan.

    De dónde vienen las distracciones

    Conviene separar las que vienen de fuera de las que vienen de dentro, porque se arreglan de forma distinta.

    Distracciones al estudiar
    Facilidad de arreglo
    Fuera, fácilesMóvil, tele puesta, hermanos, mesa desordenada
    Dentro, fácilesSed, hambre, ir al baño, una duda que anotar
    Fuera, difícilesObras, vecinos, casa pequeña, ruido de la calle
    Dentro, difícilesPreocupaciones, cansancio, tarea aburrida, nervios
    Origen: fuera o dentro

    Las de fuera y fáciles se resuelven en cinco minutos: mover el móvil fuera de la habitación, apagar la tele o despejar la mesa. Las de dentro y difíciles piden otra estrategia, que veremos más abajo. Las de fuera y difíciles (el ruido de unas obras, una casa pequeña) se esquivan cambiando de sitio: la biblioteca puede ser mejor opción que tu cuarto.

    Cambiar de tarea cuesta más de lo que parece

    Mucha gente estudia «con el WhatsApp abierto en otra pestaña» y cree que no le afecta. En una encuesta a estudiantes universitarios estadounidenses, los que decían usar Facebook o mandar mensajes de texto mientras hacían tareas académicas tenían notas medias más bajas; el correo, el teléfono y la mensajería instantánea no mostraron esa relación (Junco y Cotten, 2012). Es una encuesta, con datos declarados por los propios estudiantes, así que no prueba que una cosa cause la otra. Lo que sí señala es que no todas las interrupciones pesan igual.

    La explicación habitual es simple: cada vez que cambias de tarea tienes que recordar dónde estabas y qué ibas a hacer. Si el cambio se produce cada tres minutos, pasas más tiempo volviendo que avanzando. Por eso una pregunta que ayuda es «¿cuántas veces me he movido de esta tarea en los últimos 20 minutos?», y apuntarla dos o tres días suele ser suficiente para ver dónde se te va el tiempo.

    Bloques de atención por edad

    Es una de las dudas más frecuentes y también una de las menos respaldadas. No hay una norma científica que diga cuántos minutos puede mantener la atención un niño de 9 años o un chico de 16; depende de la tarea, del sueño, de la hora y de lo que le interese. Lo que sí hay es una práctica común entre docentes y orientadores que sirve como punto de partida y se ajusta según lo que veas:

    Bloques de estudio sin pausa: punto de partida orientativo
    1. 3.º-4.º Primaria10-15 minutos, con pausa de 5
    2. 5.º-6.º Primaria15-25 minutos, con pausa de 5
    3. 1.º-2.º ESO25-30 minutos, con pausa de 5
    4. 3.º-4.º ESO30-40 minutos, con pausa de 5-10
    5. Bachillerato y universidad40-50 minutos, con pausa de 10

    Los tiempos son orientativos y la edad es solo una pista. Un chico de 2.º de ESO con TDAH puede necesitar bloques más cortos que su hermano pequeño; una niña de 5.º que lee con pasión puede aguantar una hora. Una referencia útil sobre cuánto tiempo dedicar en total: la principal revisión sobre deberes encontró que la relación entre el tiempo dedicado a los deberes y el rendimiento era más débil en los primeros cursos escolares que en los de secundaria (Cooper y otros, 2006), un argumento más para que en Primaria las sesiones sean cortas.

    Las pausas no restan, mantienen la atención

    Parar parece perder el tiempo, pero en tareas largas y repetitivas ocurre lo contrario. En un experimento de laboratorio sobre atención sostenida, los participantes que hicieron dos pausas breves durante una hora de tarea mantuvieron el rendimiento, mientras que los demás empeoraron con el tiempo (Ariga y Lleras, 2011). Esto no demuestra exactamente qué pasa al estudiar un tema de Biología, pero encaja con lo que se observa en el aula.

    Una revisión de estudios sobre micropausas (Albulescu y otros, 2022) encontró que aumentan la energía y reducen la fatiga, aunque su efecto sobre el rendimiento fue pequeño y no concluyente; las pausas algo más largas se asociaron con mejoras de rendimiento mayores. Para descansar, lo que mejor funciona es moverse, beber agua o mirar por la ventana. Revisar el móvil no cuenta como descanso: suele abrir una puerta que no se cierra en cinco minutos. Una forma de organizar bloques y pausas es la técnica Pomodoro.

    La lista de aparcamiento

    Las distracciones internas son las más traicioneras: «tengo que contestar a Álvaro», «no he comprado las pilas de la calculadora», «y si suspendo». Pelearse con ellas gasta más atención que anotarlas. El truco es tener un papel en blanco al lado, con dos columnas, y apuntar cada idea en cuanto aparece, sin atenderla.

    (Ejemplo ficticio.) Hugo, de 2.º de Bachillerato, prepara Filosofía. En 40 minutos le saltan cinco ideas:

    Lo que le pasó por la cabezaDónde lo apuntóQué hizo después
    «Tengo que contestar a Álvaro»Columna «Gestiones»Lo hizo en la pausa, en 2 minutos
    «Pilas de la calculadora»Columna «Gestiones»Lo añadió a la lista de la compra
    «¿Y si no entiendo a Kant?»Columna «Dudas»Se la preguntó a la profesora el jueves
    «Qué hambre tengo»Columna «Gestiones»Merendó en la pausa
    «Y si suspendo el examen»Columna «Dudas»Lo habló con su madre esa noche, con calma

    Ninguna de las ideas se ha ignorado, pero ninguna ha roto el bloque. Esa es la idea del papel: sacar el pensamiento de la cabeza sin tener que resolverlo en ese momento.

    Una tarea concreta, no «estudiar»

    Concentrarse en «estudiar Historia» es casi imposible porque no sabes cuándo terminas ni qué ha salido bien. Concentrarse en «leer el apartado 3 y hacer el esquema de las causas de la Guerra Civil» sí es posible. Antes de cada bloque, escribe qué vas a lograr cuando suene el temporizador, con un verbo que se pueda comprobar (hacer, escribir, resolver, explicar). El método de estudio y la planificación ayudan a repartir el tema en tareas de ese tamaño.

    También conviene empezar siempre igual: mismo sitio, misma bebida, mismo gesto de abrir el cuaderno por la página de hoy. Empezar cuesta menos cuando no tienes que decidir cómo hacerlo.

    Cuándo no es cuestión de método

    Otras razones comunes de falta de atención, y fáciles de comprobar, son dormir poco (mira cómo se relacionan el sueño y el estudio), la ansiedad ante un examen cercano o que el material sea demasiado difícil por no tener una base previa. A veces lo que parece desatención es que el tema dejó de entenderse hace dos semanas.

    Cómo leer lo que ves

    Esperable

    • Se distrae más con lo aburrido que con lo que le gusta
    • Mejora con bloques cortos, pausa y tarea concreta
    • Rinde distinto según la hora o si ha dormido bien

    Conviene vigilar

    • Los bloques cortos no bastan y las notas bajan poco a poco
    • Se distrae mucho incluso con lo que le interesa
    • Hay cansancio o tristeza desde hace semanas

    Consulta con un profesional

    • Desde pequeño, en casa y en el colegio, con mucho impacto
    • Olvidos o pérdidas constantes que afectan a la vida diaria
    • La familia o el colegio ya han notado dificultades en varios cursos

    Si lo que cuesta es empezar y no mantener la atención, el problema es otro: léelo en cómo dejar de procrastinar. Y si estás ayudando a un hijo, hay ideas para crear los hábitos en casa en hábitos de estudio.

    Preguntas frecuentes

    ¿Cuántos minutos puede concentrarse un niño o un adolescente?

    No hay una cifra científica única. En la práctica se suele empezar con bloques de 15-20 minutos en los últimos cursos de Primaria y de 40-50 en Bachillerato, y se ajusta según cómo responda cada estudiante. Si a los 20 minutos se desploma, el bloque era demasiado largo; si a los 10 ya está aburrido, quizá sea demasiado corto o la tarea demasiado fácil.

    ¿Escuchar música ayuda a concentrarse?

    Depende de la música y de la tarea. Con letra y con tareas de lectura o memoria suele estorbar más que ayudar; en tareas repetitivas, algunas personas rinden igual con música instrumental. Lo desarrollamos en la página del lugar de estudio.

    Me concentro bien en videojuegos pero no estudiando. ¿Es normal?

    Sí. Un videojuego da objetivos inmediatos, respuesta constante y recompensas cada pocos segundos. Estudiar da poco de eso. La solución es convertir el estudio en algo parecido: metas pequeñas, comprobar resultados rápido, bloques con principio y fin. No significa que haya un problema de atención.

    ¿Tomar café o bebidas energéticas ayuda a concentrarse?

    En menores de edad no es recomendable apoyarse en ellas; hablar de cantidades corresponde al pediatra. Dormir lo suficiente, comer a sus horas y hacer pausas con algo de movimiento tienen más efecto y menos riesgos.

    Fuentes

    1. Ariga, A. y Lleras, A. (2011). Brief and rare mental «breaks» keep you focused: Deactivation and reactivation of task goals preempt vigilance decrements. Cognition, 118(3), 439-443. doi.org/10.1016/j.cognition.2010.12.007
    2. Albulescu, P., Macsinga, I., Rusu, A., Sulea, C., Bodnaru, A. y Tulbure, B. (2022). «Give me a break!» A systematic review and meta-analysis on the efficacy of micro-breaks for increasing well-being and performance. PLOS ONE, 17(8), e0272460. journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0272460
    3. Junco, R. y Cotten, S. R. (2012). No A 4 U: The relationship between multitasking and academic performance. Computers & Education, 59(2), 505-514. doi.org/10.1016/j.compedu.2011.12.023
    4. Cooper, H., Robinson, J. C. y Patall, E. A. (2006). Does Homework Improve Academic Achievement? A Synthesis of Research, 1987-2003. Review of Educational Research, 76(1), 1-62. doi.org/10.3102/00346543076001001

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