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    Hábitos de estudio en casa: rutina por edad y plan de 4 semanas

    Actualizado el 4 de noviembre de 20267 min de lecturaRedacción de psicopedagogia.com

    Un niño hace los deberes en su escritorio mientras su madre lee en el sofá

    En pocas palabras

    • Lo que crea el hábito es la misma hora y el mismo sitio cada día, no las horas totales.
    • El tiempo y tu papel cambian con la edad: en 2.º de Primaria te sientas al lado y en 2.º de ESO preguntas y revisas la agenda.
    • Cuatro semanas bastan para arrancar la rutina, pero consolidarla lleva bastante más y un día saltado no la rompe.
    En esta página
    1. Por qué cuenta más la constancia que el número de horas
    2. Rutina por curso: cuánto tiempo, cuándo y qué haces tú
    3. Montar el sitio con lo que ya tienes
    4. Un ejemplo: la semana de Lucía, 5.º de Primaria
    5. Plan de cuatro semanas
    6. Errores que estropean la rutina
    7. Cuándo la rutina no basta
    8. Preguntas frecuentes
    9. Fuentes

    En muchas casas los deberes empiezan cuando alguien se acuerda, en la mesa donde también se cena y con el móvil al lado. Después viene la discusión y, a la tercera semana, ya nadie sabe quién tiene la culpa. Esta página es para madres y padres de niños de Primaria y de los primeros cursos de la ESO: qué rutina pedir según la edad, cómo preparar el sitio con lo que ya tienes y cómo instalarlo todo en cuatro semanas.

    Por qué cuenta más la constancia que el número de horas

    Un hábito es una conducta que se dispara sola cuando llega cierto momento o lugar: «después de merendar, en la mesa del salón, abro la agenda». Cuando eso ocurre, empezar deja de ser una negociación.

    En un estudio con 96 adultos que repitieron cada día una conducta en el mismo contexto durante 12 semanas, el tiempo hasta que se volvió automática varió entre 18 y 254 días, y saltarse un día no estropeó el proceso (Lally y otros, 2010). Eran adultos y hacían cosas como beber agua o caminar, no deberes, así que sirve como pista y no como garantía. Aun así, da dos consejos útiles para casa: no esperes que en una semana todo funcione solo, y si un martes se rompe la rutina, el miércoles se retoma sin drama.

    Sobre el tiempo, la investigación tampoco apoya el «cuanto más, mejor». Una revisión de estudios (Cooper y otros, 2006) encontró una relación entre deberes y rendimiento más débil en Primaria que en cursos posteriores. En un estudio con 7.725 adolescentes españoles de unos 13-14 años, lo que más pesó fue que el alumno trabajara con autonomía, por encima del tiempo o el esfuerzo declarados, y la duración óptima estimada fue de una hora diaria (Fernández-Alonso y otros, 2015). Para ti, la lectura práctica es esta: mejor una hora seguida y concentrada que tres con interrupciones.

    Rutina por curso: cuánto tiempo, cuándo y qué haces tú

    Los tiempos de la tabla son orientativos; los propone la redacción basándose en lo habitual en los centros y no son una norma. Si el tutor pide más o menos, manda el tutor.

    CursoTiempo diario aproximadoCuándoTu papel
    1.º y 2.º de Primaria10-20 min, más lectura en voz altaTras la meriendaSentado al lado; lo pones en marcha y lo celebras al terminar
    3.º y 4.º de Primaria20-40 minTras la merienda y un rato libreCerca, en la mesa común; miras la agenda con él
    5.º y 6.º de Primaria40-60 minMisma hora cada díaLe dejas empezar solo y repasas al final lo que ha hecho
    1.º y 2.º de ESO60-90 minCon agenda semanal pactadaPreguntas qué hay para mañana; no lo haces tú
    3.º y 4.º de ESO90-120 min; más en semana de exámenesHorario propio, revisado los domingosAcuerdas el marco y vigilas que se cumpla
    Bachillerato2-3 h, según el curso y la semanaLo organiza ella o élMantienes el espacio y los horarios de sueño

    Dos detalles que ayudan en cualquier edad. Antes de empezar, un rato de juego o de movimiento, porque un niño que sale de clase a las cinco y se sienta a las cinco y cinco ya viene saturado. Y una hora de fin: cuando suena, se acaba, aunque falte un ejercicio, y se avisa al profesor en la agenda. Quien no tiene hora de fin tampoco tiene ganas de empezar.

    Montar el sitio con lo que ya tienes

    No hace falta un escritorio de catálogo. Basta con una superficie plana, buena luz y pocos estímulos. En Primaria suele funcionar mejor la mesa del salón o la cocina que su cuarto, porque estás a mano y no hay juguetes a la vista. En la ESO puede estudiar en su habitación, con una condición: el móvil no se sienta con él (hay más ajustes concretos en estudiar con el móvil cerca y en pantallas y rendimiento escolar).

    El sitio de estudio en cinco minutos

    La luz a la izquierda para diestros evita la sombra de la mano sobre el folio; con un hijo zurdo se invierte (hay más sobre ello en niños zurdos y escritura). Para comparar casa y biblioteca o decidir sobre la música, mira el lugar de estudio ideal.

    Un ejemplo: la semana de Lucía, 5.º de Primaria

    Lucía tiene 10 años. Sale del colegio a las 16:30, merienda y juega hasta las 17:15. Estudia cuatro tardes con una hora fija y los viernes no hay deberes obligatorios, solo lectura libre. El domingo, dedica diez minutos con su padre a mirar la agenda y preparar la mochila. Así queda el horario que pegaron en la nevera (ejemplo inventado, pero realista):

    Horario de Lucía (5.º de Primaria)
    LMXJVSD
    17:15-17:55MatesLenguaInglésMedio
    17:55-18:10LecturaLecturaLecturaLecturaLectura libre
    19:00-19:10Agenda y mochila

    Fíjate en lo que no aparece: ninguna tarde supera los cincuenta y cinco minutos, y la lectura va siempre después del trabajo escrito, cuando ya no pide tanta atención. Si hay un examen, el tiempo no se estira a lo loco: se mueve la lectura y se añade un bloque de repaso de quince minutos con preguntas, que es más rentable que releer.

    Plan de cuatro semanas

    Se empieza un domingo con una reunión de diez minutos. Se escribe el acuerdo, se firma si hace gracia y se pega en un sitio visible.

    Cuatro semanas para arrancar la rutina
    1. Semana 1Misma hora y mismo sitio, tú al lado
    2. Semana 2Agenda: él anota, tú compruebas al empezar
    3. Semana 3Empieza solo; tú llegas a los diez minutos
    4. Semana 4Revisión conjunta: qué ajustamos del horario
    SemanaQué haces túQué hace élSeñal de que va bien
    1Poner hora, sitio y temporizador; no corregirSentarse a la hora, aunque sea 15 minSe sienta sin que se lo repitas más de una vez
    2Mirar la agenda antes de empezarAnotar lo de cada día y marcarlo al acabarLa agenda coincide con lo que hay en la mochila
    3Dejar de sentarte al lado; acercarte al minuto 10Empezar y terminar una tarea sin tiTe llama menos y te cuenta lo que ha hecho
    4Preguntar qué cambiaría del horario y del sitioProponer un ajuste y probarloHay un acuerdo revisado y no un pulso

    Errores que estropean la rutina

    • Cambiar la hora cada día según cómo salga la tarde. La rutina existe precisamente para no negociar.
    • Sentarte a dictar o a corregir cada línea: en dos semanas el niño esperará tu orden antes de escribir. Para evitarlo, tienes cómo ayudar con los deberes sin hacerlos.
    • Usar el estudio como castigo («como has suspendido, dos horas más»). Esto hace que asocie estudiar con algo malo.
    • Premiar con pantallas lo que debería ser normal, hasta que solo estudie a cambio de ellas.
    • Pedir lo mismo a los ocho y a los catorce años. A cada edad le toca un grado distinto de autonomía; en cómo enseñar a estudiar a tu hijo tienes la retirada gradual de ayuda.
    • Dejar el sueño para el final: si se acuesta tarde para acabar tareas, lo que gana en deberes lo pierde en atención al día siguiente (más en dormir y estudiar).

    Cuándo la rutina no basta

    Para el horario con más detalle en la ESO, cómo hacer un horario de estudio trae modelos por curso. Y si el problema no es el hábito sino las ganas, empieza por cómo motivar a un hijo que no quiere estudiar. Todo lo demás de este bloque está en familia y escuela.

    Preguntas frecuentes

    ¿A qué hora es mejor que mi hijo haga los deberes?

    A la que pueda mantener todos los días: lo habitual es después de merendar y de un rato de juego libre, antes de cenar. Las nueve de la noche suele ser mala hora porque llega cansado y la discusión se alarga. Lo importante es que la hora sea fija y que esté escrita en un sitio visible.

    ¿Mi hijo de 8 años tiene que hacer los deberes solo?

    No del todo. En 3.º de Primaria conviene que estés cerca, que él los empiece solo y que le pidas que te cuente qué tiene que hacer antes de empezar. Si se atasca, le haces una pregunta en lugar de darle la respuesta. A partir de 5.º puedes ir alejándote.

    ¿Cuánto tarda en formarse un hábito de estudio?

    No hay un número mágico. En un estudio con adultos, la automatización de una conducta diaria tardó entre 18 y 254 días según la persona. Con niños es de esperar algo parecido: cuatro semanas sirven para arrancar, no para dar la rutina por asentada.

    ¿Y si mi hijo solo estudia con la tele o la música puesta?

    Prueba una semana sin ella y compara cuánto tarda y cuántos errores comete. Con tareas que exigen leer o razonar, el ruido de fondo con letra suele restar. En tareas mecánicas, como copiar o colorear un mapa, puede no importar. Lo que se pacta es el sitio, no la prohibición eterna.

    Fuentes

    1. Lally, P., van Jaarsveld, C. H. M., Potts, H. W. W. y Wardle, J. (2010). How are habits formed: Modelling habit formation in the real world. European Journal of Social Psychology, 40(6), 998-1009. doi.org/10.1002/ejsp.674
    2. Fernández-Alonso, R., Suárez-Álvarez, J. y Muñiz, J. (2015). Adolescents' homework performance in mathematics and science: Personal factors and teaching practices. Journal of Educational Psychology, 107(4), 1075-1085. eric.ed.gov/?id=EJ1082700
    3. Cooper, H., Robinson, J. C. y Patall, E. A. (2006). Does homework improve academic achievement? A synthesis of research, 1987-2003. Review of Educational Research, 76(1), 1-62. doi.org/10.3102/00346543076001001

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