Cómo funciona la memoria al estudiar y qué hacer con ello

En pocas palabras
- La memoria de trabajo sostiene solo unos cuatro elementos con significado a la vez; lo que no se consolida se pierde en días.
- Releer da sensación de saber, pero lo que fija el recuerdo es intentar recordar, espaciar los repasos y dormir.
- Estudia por apartados, agrupa la información, cierra el libro para comprobar y deja pasar una noche antes de repasar.
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Lucía, de 3.º de ESO, se sabe el tema de nutrición a las diez de la noche. A las nueve de la mañana, ya en el instituto, siente que ha estudiado otro tema. No es mala memoria: es lo que pasa cuando se estudia de una forma que da buena sensación pero deja poco rastro. Aquí tienes cómo funciona la memoria aplicada al estudio y qué cambiar, pensado para estudiantes de ESO en adelante y para las familias que los acompañan.
Dos memorias que no hacen lo mismo
La memoria de trabajo es el espacio donde manejas lo que tienes delante: el enunciado de un problema, la frase que estás leyendo o el paso anterior de una operación. Baddeley y Hitch (1974) la describieron como un sistema con varias piezas: un controlador central que reparte la atención y dos almacenes de apoyo, uno para palabras y sonidos y otro para imágenes y espacio. Su capacidad es pequeña. Miller (1956) popularizó la cifra de siete elementos más o menos dos, pero el propio Miller la presentó como una estimación aproximada, y las revisiones posteriores la sitúan en torno a cuatro elementos con significado (Cowan, 2001).
La palabra importante es «con significado». Un número de móvil como 612 345 678 son nueve cifras sueltas si las lees una a una, y no caben. Como tres grupos de tres, sí. Esa agrupación se llama chunking en inglés, y es lo que hace un buen esquema: convertir veinte datos en cuatro bloques que sí caben.
La memoria a largo plazo es el almacén que dura. No tiene un tope práctico que un estudiante vaya a alcanzar; el problema nunca es que se llene, sino meter las cosas de modo que se puedan volver a encontrar.
| Memoria de trabajo | Memoria a largo plazo | |
|---|---|---|
| Para qué sirve | Sostener y manipular lo que tienes delante | Guardar lo aprendido para usarlo días o años después |
| Cuánto cabe | Unos cuatro elementos con significado | Muchísimo más de lo que vas a estudiar |
| Cuánto dura | Segundos, salvo que lo repitas o lo uses | De días a toda la vida, según se consolide y se use |
| Qué la estropea | Distracciones, hacer dos cosas a la vez, notificaciones | Falta de repaso, interferencias, dormir poco |
| Qué hacer al estudiar | Un apartado cada vez, esquemas, móvil fuera de la mesa | Repaso espaciado y recordar sin mirar |
Lo que pasa entre leer algo y saberlo
Para que una página del libro llegue a la memoria a largo plazo tiene que pasar por cuatro momentos, y se puede fallar en cualquiera.
- Atender Sin atención, la información ni entra en la memoria de trabajo
- Codificar Relacionarla con lo que ya sabes, con ejemplos propios
- Consolidar Horas y noches de sueño que estabilizan el recuerdo
- Recuperar Cada vez que lo recuerdas, el recuerdo se refuerza
Atender y codificar dependen de cómo estudias: un tema que solo has pasado con los ojos apenas se relaciona con nada. La consolidación ocurre sola, pero necesita tiempo y sueño; las revisiones sobre el tema indican que dormir favorece que los recuerdos se estabilicen y se reorganicen (Diekelmann y Born, 2010). En un experimento con estudiantes de instituto que aprendían vocabulario, quienes dormían poco después de estudiar recordaban mejor que quienes pasaban despiertos las horas siguientes (Gais y otros, 2006). Lo desarrollamos en dormir y estudiar.
El cuarto momento es el que más se descuida. Recuperar no es solo comprobar lo que sabes: es una forma de aprender. En el experimento clásico de Roediger y Karpicke (2006), los estudiantes que habían hecho un test de recuerdo recordaban a la semana un 56 % de un texto, frente a un 42 % de quienes lo habían releído. De eso trata practicar recordando.
Por qué se olvida lo que «te sabías»
Hay tres causas que se suman. La primera es que el olvido es más rápido al principio: lo leído una sola vez se pierde en gran parte durante los primeros días, por eso el repaso funciona mejor cuando se espacia (repaso espaciado y curva del olvido). La segunda es la interferencia: estudiar seguidas dos asignaturas con vocabulario parecido, por ejemplo Física y Química de 3.º, mezcla conceptos. La tercera es la menos evidente: la sensación de saber engaña. En el mismo experimento de Roediger y Karpicke, releer el texto aumentaba la confianza de los estudiantes en que lo recordarían, pero producía una peor retención a la semana.
Y la mayoría estudia así. En una encuesta a 177 universitarios, el 84 % citó releer apuntes o libros entre sus estrategias, para el 55 % era la principal, y solo el 11 % dijo practicar el recuerdo (Karpicke y otros, 2009).
Cinco ideas sobre la memoria que conviene soltar
| Se dice | Lo que se sabe |
|---|---|
| «Si lo leo muchas veces, se me queda» | Releer da familiaridad, no recuerdo. En la revisión de Dunlosky y otros (2013), releer y subrayar se valoran como técnicas de baja utilidad si se usan solas. |
| «Hay quien tiene buena memoria y quien la tiene mala» | Hay diferencias entre personas, pero gran parte de lo que parece memoria es método. Tras seis semanas de práctica con mnemotecnias, adultos sin experiencia mejoraron en tareas de memoria (Dresler y otros, 2017). |
| «Cada uno tiene un estilo de aprendizaje y debe estudiar solo así» | La revisión de Pashler y otros (2008) concluyó que no había pruebas suficientes para basar la enseñanza en ellos. Más en estilos de aprendizaje. |
| «Si lo entiendo, no hace falta repasarlo» | Entender es el primer paso. Sin recuperarlo de vez en cuando, también lo entendido se olvida. |
| «Más horas de noche, más memoria» | Una noche corta recorta justo la fase en la que se consolida lo estudiado. |
Qué hacer con todo esto
Se resume en cuatro decisiones: estudiar por apartados para no saturar la memoria de trabajo, agrupar la información en bloques, cerrar el libro para comprobar y repartir los repasos en el tiempo. Así quedaría la tarde de Lucía con el tema de nutrición, en una hora y cuarto.
A la mañana siguiente, diez minutos: Lucía repite el recuerdo libre del tema antes de abrir el cuaderno y comprueba. Ese segundo pase, tras una noche de sueño, vale más que otra hora de relectura. Cómo se encadena esto en una sesión completa está en el método de estudio paso a paso, y la comparación entre lo que parece funcionar y lo que funciona, aquí:
| Parece funcionar | Funciona mejor | |
|---|---|---|
| Repaso | Releer el tema entero | Cerrar el libro y escribir lo que recuerdas |
| Tiempo | Una sesión larga la víspera | Varias sesiones cortas repartidas |
| Información | Datos sueltos, uno detrás de otro | Bloques con relación entre ellos |
| Noche | Estudiar hasta tarde | Repasar y dormir las horas completas |
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tarda la información en pasar a la memoria a largo plazo?
No hay un tiempo fijo ni un interruptor. La consolidación ocurre durante horas y noches, y se refuerza cada vez que recuperas lo aprendido. Por eso un repaso corto al día siguiente pesa más que una hora extra la noche anterior al examen.
¿Se puede entrenar la memoria?
Se puede mejorar el método. En un estudio con adultos, seis semanas de entrenamiento con mnemotecnias mejoraron el rendimiento en tareas de memoria y cambiaron la organización de redes cerebrales (Dresler y otros, 2017). Lo que mejora es la tarea que se entrena; para que llegue a las asignaturas hay que aplicar el método a cada tema.
¿Por qué recuerdo cosas que nunca estudié y olvido lo que sí estudié?
Porque lo que recuerdas sin querer suele tener algo que lo ancla: una emoción, una anécdota, una repetición natural. Lo estudiado de forma pasiva carece de esos anclajes. Se arregla dándole al tema preguntas, esquemas y ejemplos propios.
¿Tengo mala memoria si olvido lo que estudié la víspera?
No necesariamente. Olvidar rápido lo leído una sola vez es lo normal, no una señal de problema. Si los olvidos afectan a tu vida diaria y no solo a los estudios, consulta con el pediatra o el médico de familia.
Fuentes
- Baddeley, A. D. y Hitch, G. (1974). Working Memory. En G. H. Bower (Ed.), Psychology of Learning and Motivation, vol. 8, pp. 47-89. Academic Press. doi.org/10.1016/S0079-7421(08)60452-1
- Cowan, N. (2001). The magical number 4 in short-term memory: A reconsideration of mental storage capacity. Behavioral and Brain Sciences, 24(1), 87-114. doi.org/10.1017/S0140525X01003922
- Miller, G. A. (1956). The magical number seven, plus or minus two: Some limits on our capacity for processing information. Psychological Review, 63(2), 81-97. doi.org/10.1037/h0043158
- Diekelmann, S. y Born, J. (2010). The memory function of sleep. Nature Reviews Neuroscience, 11, 114-126. doi.org/10.1038/nrn2762
- Roediger, H. L. y Karpicke, J. D. (2006). Test-enhanced learning: Taking memory tests improves long-term retention. Psychological Science, 17(3), 249-255. doi.org/10.1111/j.1467-9280.2006.01693.x
- Karpicke, J. D., Butler, A. C. y Roediger, H. L. (2009). Metacognitive strategies in student learning: Do students practise retrieval when they study on their own?. Memory, 17(4), 471-479. doi.org/10.1080/09658210802647009
- Dunlosky, J., Rawson, K. A., Marsh, E. J., Nathan, M. J. y Willingham, D. T. (2013). Improving Students' Learning With Effective Learning Techniques: Promising Directions From Cognitive and Educational Psychology. Psychological Science in the Public Interest, 14(1), 4-58. doi.org/10.1177/1529100612453266
- Dresler, M., Shirer, W. R., Konrad, B. N., Müller, N. C. J., Wagner, I. C., Fernández, G., Czisch, M. y Greicius, M. D. (2017). Mnemonic Training Reshapes Brain Networks to Support Superior Memory. Neuron, 93(5), 1227-1235. doi.org/10.1016/j.neuron.2017.02.003
- Pashler, H., McDaniel, M., Rohrer, D. y Bjork, R. (2008). Learning Styles: Concepts and Evidence. Psychological Science in the Public Interest, 9(3), 105-119. doi.org/10.1111/j.1539-6053.2009.01038.x
- Gais, S., Lucas, B. y Born, J. (2006). Sleep after learning aids memory recall. Learning & Memory, 13(3), 259-262. doi.org/10.1101/lm.132106
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