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    Técnicas de modificación de conducta: refuerzo, extinción y economía de fichas con ejemplos

    Actualizado el 4 de noviembre de 20266 min de lecturaRedacción de psicopedagogia.com

    En pocas palabras

    • Modificar la conducta es cambiar lo que ocurre antes y después de ella para que aparezca más (o menos): se trabaja con conductas observables, no con etiquetas.
    • El refuerzo positivo es la técnica base; la extinción y la economía de fichas funcionan cuando se aplican con coherencia y se retiran poco a poco.
    • Ninguna técnica sustituye a entender por qué ocurre una conducta; si es intensa o persistente, conviene consultar con orientación.
    En esta página
    1. Cómo se piensa una conducta
    2. Refuerzo y castigo: cuatro combinaciones
    3. Extinción: ignorar cuando la conducta busca atención
    4. Economía de fichas
    5. Otras técnicas útiles
    6. Errores frecuentes
    7. Preguntas frecuentes
    8. Fuentes

    A Pablo, de 2.º de Primaria, le gusta hablar cuando no le toca. La profesora le llama la atención cada vez, y él se gira, la mira y sigue. Desde fuera parece que el regaño no funciona. Desde la psicología de la conducta, la lectura es distinta: el regaño le da lo que buscaba (atención del adulto) y, por eso, la conducta se mantiene. Cambiar lo que ocurre justo después es el principio de todas las técnicas de esta página.

    Cómo se piensa una conducta

    Se parte de tres preguntas, que se suelen escribir como A-B-C: qué pasó antes (antecedente), qué hizo exactamente el niño (conducta) y qué pasó después (consecuencia). Es la misma idea del análisis ABC que se describe en autismo y conducta, y sirve para cualquier niño.

    Dos reglas previas evitan los errores más comunes:

    • Describir la conducta, no al niño. «Se levanta cuatro veces en veinte minutos» sirve; «es inquieto» no.
    • Medir antes de intervenir. Una semana de registro (cuántas veces, cuándo, qué ocurre después) dice más que la impresión general y permite comprobar luego si algo ha cambiado.

    Refuerzo y castigo: cuatro combinaciones

    Las cuatro combinaciones clásicas
    Efecto sobre la conducta: aumenta (arriba) o disminuye (abajo)
    Refuerzo positivoSe añade algo agradable y la conducta aumenta
    Refuerzo negativoSe quita algo desagradable y la conducta aumenta
    Castigo positivoSe añade algo desagradable y la conducta disminuye
    Castigo negativoSe quita algo agradable y la conducta disminuye
    Qué ocurre después: se añade (izquierda) o se quita (derecha)
    TécnicaEjemplo en el aulaEjemplo en casa
    Refuerzo positivo«Has recogido tu mesa sin que te lo pida, gracias» + un punto«Has empezado los deberes a la primera, así que luego tenemos diez minutos para jugar»
    Refuerzo negativoSi el trabajo se hace con calma, se acorta la tareaSi recoge la mochila sin protestar, se libera de poner la mesa
    Castigo negativo (coste de respuesta)Pierde un punto por gritar, de los que ya había ganadoPierde un rato de tablet por no cumplir lo acordado
    Castigo positivoTarea adicional por mala conductaReprimenda (es lo que menos conviene, ver más abajo)

    El refuerzo positivo es el punto de partida porque enseña qué hacer, en lugar de solo qué no hacer. Funciona mejor cuando es:

    1. Inmediato: en los segundos siguientes a la conducta, sobre todo con niños pequeños.
    2. Específico: «has esperado tu turno levantando la mano», no «muy bien».
    3. Contingente: solo si ocurre la conducta.
    4. Variado: no siempre lo mismo, para que no pierda efecto.

    El elogio descriptivo es el refuerzo más barato y, bien usado, uno de los más eficaces. Brophy (1981) analizó el elogio del docente y mostró que su efecto depende de cómo se da: el elogio que informa de lo conseguido sirve más que el elogio genérico.

    Extinción: ignorar cuando la conducta busca atención

    La extinción consiste en dejar de dar la consecuencia que mantenía la conducta. Funciona cuando se sabe qué es lo que la mantiene. Si Pablo habla sin turno para ganar atención, la extinción es no prestarle atención en ese momento y reforzar lo contrario.

    Ejemplo en clase, paso a paso:

    1. La profesora decide qué conducta ignora (hablar sin turno, no insultos ni agresiones).
    2. Cuando Pablo interviene sin turno, ella no le mira ni le responde y sigue con el alumno que tenía la palabra.
    3. En cuanto Pablo levanta la mano, le da la palabra enseguida y le dice: «Gracias por esperar, cuéntame».
    4. Lo hace todos los días y en todas las situaciones; si cede una sola vez, le enseña a Pablo que insistir da resultado.

    Lo que hay que esperar. Es habitual que, al principio, la conducta aumente o se haga más intensa durante unos días antes de bajar. Es lo que se llama «ráfaga de extinción» (Lerman y Iwata, 1995, estudiaron con qué frecuencia aparece y cómo se atenúa durante el tratamiento). Quien no lo sabe puede rendirse en el peor momento. Ignorar no es una técnica para conductas peligrosas o que dañen a otros: en esos casos hay que intervenir.

    Economía de fichas

    Es un sistema en el que el niño gana fichas (puntos, pegatinas) por conductas concretas y las cambia después por premios que ha elegido. Maggin y otros (2011) revisaron de forma sistemática su uso en el aula con alumnado con conducta difícil; la lectura general de la literatura es que es una de las técnicas más estudiadas, aunque la calidad de los estudios es desigual y los resultados dependen de cómo se aplique.

    Cómo montar una economía de fichas
    1. Elige una o dos conductas objetivoObservables y formuladas en positivo, por ejemplo «sentarse a hacer los deberes sin levantarse durante 15 minutos».
    2. Registra la situación de partidaDurante una semana, anota cuántas veces ocurre la conducta y en qué momentos, sin cambiar nada.
    3. Decide las fichas y los premiosPega una ficha (pegatina, gomet) por cada vez que ocurre la conducta; el niño elige premios de una lista con valores distintos.
    4. Explica el sistema con un ejemploCon un tablero visible y una demostración de cómo se gana y se canjea.
    5. Da la ficha en el momentoAcompaña cada ficha de una frase concreta («has estado sentado quince minutos sin levantarte»).
    6. Canjea y revisa cada semanaSi gana demasiado fácil, sube el criterio; si no consigue ninguna ficha, baja el listón.
    7. Retira poco a pocoPasa de una ficha por cada vez a una por cada dos, luego a un resumen diario y, al final, solo elogio.

    Un ejemplo de tablero para un niño de 3.º de Primaria al que le cuesta empezar los deberes:

    Conducta objetivoFichasPremio (precio)
    Saca los deberes y empieza en menos de cinco minutos110 minutos de juego en familia (5 fichas)
    Termina la tarea sin levantarse más de una vez2Elegir la cena del viernes (8 fichas)
    Revisa lo hecho antes de decir que ha terminado1Una salida al parque el sábado (12 fichas)

    Con el paso de las semanas, los premios cuestan más y las fichas se dan por más tiempo de trabajo. La idea es que el niño gane autonomía y la conducta se mantenga por el elogio y por el efecto natural (acabar antes, tener tiempo libre). En familias con niños con TDAH, la misma técnica está descrita en TDAH en casa.

    Otras técnicas útiles

    • Moldeamiento: reforzar aproximaciones sucesivas a la conducta final. Un niño que no escribe nada puede empezar ganando fichas por escribir una línea.
    • Contrato de contingencias: acuerdo escrito, firmado por el adulto y el menor, donde se detalla lo que se espera y lo que se obtiene (útil a partir de los 10-11 años).
    • Coste de respuesta: quitar algo ya ganado ante una conducta, avisando previamente y con un criterio claro. Se debe usar con cautela.
    • Tiempo fuera: breve y calmado, sin enfado, para bajar la tensión y no como un castigo prolongado. Es mejor acordarlo antes con el niño.

    Errores frecuentes

    • Reforzar solo lo extraordinario y no el esfuerzo cotidiano.
    • Aplicar la técnica de forma inconsistente: un día se ignora y otro se grita.
    • Premios demasiado caros o demasiado lejanos.
    • Castigar sin enseñar la conducta alternativa. La reprimenda funciona poco y suele dar al niño justo la atención que buscaba.
    • Usar premios para algo que al niño ya le gusta hacer. Ryan y Deci (2000) recogen que los premios esperados por realizar una tarea reducen el interés por ella; más en motivación en el aula.

    Para fijar normas y consecuencias en casa, mira límites y normas. Y si la conducta se repite con un alumno concreto, un registro ABC compartido entre tutor y familia suele aclarar más que mil conversaciones.

    Antes de empezar un programa de conducta

    Preguntas frecuentes

    ¿Qué diferencia hay entre refuerzo y premio?

    El refuerzo se define por su efecto: es todo lo que, tras una conducta, hace que esta aparezca más a menudo. Un premio puede reforzar o no según el niño. Una sonrisa o un rato de juego con un adulto pueden reforzar más que un regalo caro.

    ¿Es lo mismo refuerzo negativo que castigo?

    No. El refuerzo negativo quita algo desagradable después de una conducta y hace que esta aumente (por ejemplo, terminar antes los deberes si se hacen con calma). El castigo hace que la conducta disminuya. Se confunden mucho porque «negativo» parece «malo».

    ¿Se puede usar con niños pequeños?

    Sí, desde la edad de Infantil, con conductas muy concretas, refuerzos inmediatos y fichas visuales (pegatinas, gomets). Cuanto más pequeño es el niño, más cerca en el tiempo debe estar la consecuencia.

    ¿La economía de fichas hace que los niños solo trabajen por premios?

    Es un riesgo que se maneja con tres cosas: usarla para conductas que aún no aparecen solas, combinarla con elogio descriptivo y retirarla de forma gradual. Si el niño ya disfruta con la tarea, mejor no premiar esa tarea.

    Fuentes

    1. Maggin, D. M., Chafouleas, S. M., Goddard, K. M. y Johnson, A. H. (2011). A systematic evaluation of token economies as a classroom management tool for students with challenging behavior. Journal of School Psychology, 49(5), 529-554. doi.org/10.1016/j.jsp.2011.05.001
    2. Lerman, D. C. y Iwata, B. A. (1995). Prevalence of the extinction burst and its attenuation during treatment. Journal of Applied Behavior Analysis, 28(1), 93-94. doi.org/10.1901/jaba.1995.28-93
    3. Brophy, J. (1981). Teacher Praise: A Functional Analysis. Review of Educational Research, 51(1), 5-32. doi.org/10.3102/00346543051001005
    4. Ryan, R. M. y Deci, E. L. (2000). Self-determination theory and the facilitation of intrinsic motivation, social development, and well-being. American Psychologist, 55(1), 68-78. selfdeterminationtheory.org/SDT/documents/2000_RyanDeci_SDT.pdf

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