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    Estudiar en grupo: cuándo sirve y cómo organizarlo

    Actualizado el 4 de noviembre de 20265 min de lecturaRedacción de psicopedagogia.com

    En pocas palabras

    • El grupo sirve para preguntarse, explicarse y corregirse, no para estudiar por primera vez ni para memorizar: cada uno debe llegar con el tema leído.
    • Tres o cuatro personas, roles que rotan y una sesión con horario evitan que la tarde acabe en charla.
    • Si tras tres sesiones el grupo no funciona, se cambia o se disuelve; estudiar solo también es una opción válida.
    En esta página
    1. Cuándo sirve y cuándo es mejor estudiar solo
    2. Requisitos previos: lo que cada uno trae
    3. Roles: quién hace qué
    4. Sesión tipo de 90 minutos
    5. Un ejemplo de ronda: cinemática en 1.º de Bachillerato
    6. Reglas sencillas que cambian la sesión
    7. Cuando no funciona
    8. Preguntas frecuentes
    9. Fuentes

    Cuatro compañeras de 1.º de Bachillerato quedan el domingo en la biblioteca para preparar el examen de Física y Química. Tres horas después, han comentado el último capítulo de la serie, se han pasado los apuntes por el móvil y han repasado media hoja de cinemática. Estudiar en grupo tiene mala fama por sesiones así, pero bien organizado es de los pocos formatos en los que el que sabe aprende explicando y el que no sabe tiene a alguien a quien preguntar. Así es como conseguirlo.

    Cuándo sirve y cuándo es mejor estudiar solo

    El grupo es bueno para lo que se hace con otros: preguntarse, explicar, discutir y corregir. Es malo para lo que necesita silencio y tiempo propio: la primera lectura de un tema, la memorización y el esquema personal. Ahí cada cerebro trabaja a su ritmo.

    Qué se hace mejor en grupo y qué en solitario
    En grupoEn solitario
    Entender un tema nuevoSolo para resolver dudas concretasPrimera lectura, con calma
    MemorizarPreguntarse unos a otrosTarjetas, repaso espaciado
    Resolver problemasCorregir y discutir métodosIntentarlos antes por tu cuenta
    Detectar lagunasExplicar un apartado en voz altaReleer y subrayar
    Simular un examenPreguntas cruzadas o examen oralExamen anterior con cronómetro

    Hay dos ideas de la investigación que explican por qué funciona así. La primera es que practicar con preguntas, sin mirar los apuntes, es una de las técnicas con mejor respaldo y beneficia a estudiantes de muy distintas edades (Dunlosky y otros, 2013); en grupo, esto hace que cada uno pregunte y todos contesten. La segunda es la holgazanería social: en tareas colectivas, la gente tiende a esforzarse menos, y el efecto es más marcado cuando no se ve lo que aporta cada uno y cuando el grupo es grande (Karau y Williams, 1993). Por eso las sesiones funcionan mejor con grupos pequeños y con tareas en las que cada persona tiene que hacer algo visible.

    Requisitos previos: lo que cada uno trae

    Antes de quedar, cada uno hace su parte en casa. El mínimo razonable:

    • El tema leído una vez y, si se puede, subrayado o esquematizado (el método de estudio ayuda a ordenarlo).
    • Cinco preguntas escritas sobre el tema, de las que se pueden poner en un examen. Si una te sale difícil de contestar, mejor: es la que traes al grupo.
    • Dos dudas concretas, con la página y el apartado donde te atascas.

    Sin eso, el grupo se convierte en una clase para los demás o en una excusa para no estudiar.

    Roles: quién hace qué

    En un grupo de tres o cuatro personas, repartir funciones evita que la conversación se disperse. Los roles se rotan en cada sesión, para que todos pasen por el de explicar.

    RolQué haceSeñal de que funciona
    ModeradorVigila el reloj, reparte turnos y corta las divagacionesCada bloque acaba a su hora
    ExplicadorPresenta un apartado sin mirar apuntes y responde preguntasLos demás pueden repetir lo esencial al terminar
    PreguntónLleva las preguntas de la ronda y pide ejemplosHay al menos una pregunta que obliga a razonar
    SecretarioAnota dudas sin resolver y acuerdos para la próxima vezAl salir, cada uno sabe qué le queda

    Con tres personas, el moderador hace también de secretario. Con cuatro, a veces se rota un quinto papel, el del abogado del diablo, que cuestiona las respuestas dadas por si hay algún fallo. Funciona especialmente bien en Historia, Filosofía y Biología.

    Sesión tipo de 90 minutos

    La estructura que sigue es la que mejor se ajusta a quien prepara un examen con unos días de margen. Se puede acortar a 60 minutos reduciendo las dos rondas centrales.

    Una sesión de 90 minutos
    1. 0 a 10 minObjetivos de hoy, reparto de roles y móviles en una caja
    2. 10 a 35 minRonda de preguntas sin apuntes: cada uno lleva las suyas
    3. 35 a 45 minPausa de diez minutos lejos de la mesa
    4. 45 a 70 minCada uno explica un apartado: cinco minutos y tres de preguntas
    5. 70 a 85 minUn ejercicio de examen anterior, en silencio y corrección cruzada
    6. 85 a 90 minCierre: dudas pendientes y quién trae qué

    El orden importa. La ronda de preguntas va antes de la pausa porque, con la cabeza más fresca, se recuerda más y es más fácil ver qué no sale. La corrección cruzada va al final, cuando ya se ha repasado todo y se puede usar como simulacro.

    Un ejemplo de ronda: cinemática en 1.º de Bachillerato

    Lucía, Hugo, Nerea y Marcos preparan el tema de movimientos de Física y Química. Esta es la parte de ejercicios de la sesión, con un problema que propone Nerea (la «preguntona» de esa semana):

    Ese es el valor del grupo: cuatro personas detectan en diez minutos un fallo que el propio Hugo habría tardado más en ver, y todos lo apuntan. Para llevar esto más lejos, mira cómo montar un cuaderno de errores en estudiar Matemáticas.

    Reglas sencillas que cambian la sesión

    Unas pocas normas, pactadas la primera vez y repetidas sin dramatismo:

    • Los móviles van en una caja o en una mochila, no sobre la mesa; la distracción de uno contagia a todos.
    • Quien explica no mira los apuntes. Si no puede, es que no lo sabe, y eso es justo lo que se quiere averiguar.
    • Se contesta una pregunta con otra pregunta antes de dar la solución: «¿qué fórmula usarías?». El que pregunta aprende más pensando que recibiendo la respuesta. Esa mecánica es la de la técnica Feynman.
    • Mismo día y misma hora cada semana durante las dos semanas previas al examen; cuando se improvisa, se pospone.
    • Un lugar sin gente que interrumpa, como una sala de la biblioteca. Las cafeterías son para la pausa.

    Cuando no funciona

    Un grupo falla casi siempre por una de estas causas: alguien no prepara nada, alguien monopoliza el turno o la charla se come la sesión. La solución más eficaz es la norma de entrada (cinco preguntas o no se participa), un moderador con autoridad delegada y rotar los roles. Si tras tres sesiones el grupo no mejora, no hace falta aguantarlo: cambia de compañeros o vuelve a estudiar solo y reserva el grupo para la víspera de los exámenes más difíciles. No hay culpables, solo una forma de trabajar que a esas personas, en ese momento, no les sirve.

    Si algún miembro tiene TDAH, las sesiones largas pueden cansarle: conviene acortar los bloques y mover el cuerpo en las pausas (hay ideas en estudiar con TDAH). Y si el trabajo en equipo es de clase, con una nota común, el aprendizaje cooperativo explica estructuras que reparten el trabajo de forma justa.

    Para encajar las sesiones de grupo en el calendario de un examen, mira el plan de diez, cinco y un día antes en preparar un examen.

    Antes de empezar una sesión de grupo

    Preguntas frecuentes

    ¿Cuántas personas es lo ideal para estudiar en grupo?

    Entre tres y cuatro. Con dos, si falla uno, se cae la sesión; con más de cinco, alguien se queda sin hablar y la conversación se dispersa. Un grupo pequeño hace que cada uno tenga que aportar algo, y eso es lo que da valor a la sesión.

    ¿Se puede estudiar en grupo por videollamada?

    Sí, para sesiones de preguntas o para corregir ejercicios, con cámaras encendidas y el móvil fuera de la mesa. Funciona peor para la primera comprensión de un tema, porque es más fácil distraerse. Mantén el mismo horario de 90 minutos y la pausa a mitad.

    ¿Y si mis compañeros no han estudiado nada antes de quedar?

    Pon una norma de entrada: cada uno trae cinco preguntas sobre el tema, escritas. Quien no las tiene, no entra en la ronda y se va a estudiar. Suena duro, pero evita que dos personas den clase a otras dos y que la sesión se convierta en un repaso para quien no ha trabajado.

    ¿Es mejor estudiar con amigos o con gente de nivel parecido?

    Con gente a quien le importe la asignatura y con ganas de preguntar, sean amigos o no. Niveles algo distintos funcionan bien porque al explicar se aprende y al preguntar también; si la diferencia es muy grande, la sesión se vuelve una clase particular que cansa al que enseña.

    ¿Sirve estudiar en grupo para oposiciones o la universidad?

    Sí, y mucho, sobre todo para cantar temas, plantear supuestos y simular exámenes orales. Se aplica el mismo esquema: estudio individual antes, preguntas cruzadas durante y reparto de lo pendiente al terminar.

    Fuentes

    1. Karau, S. J. y Williams, K. D. (1993). Social loafing: A meta-analytic review and theoretical integration. Journal of Personality and Social Psychology, 65(4), 681-706. doi.org/10.1037/0022-3514.65.4.681
    2. Dunlosky, J., Rawson, K. A., Marsh, E. J., Nathan, M. J. y Willingham, D. T. (2013). Improving Students' Learning With Effective Learning Techniques: Promising Directions From Cognitive and Educational Psychology. Psychological Science in the Public Interest, 14(1), 4-58. doi.org/10.1177/1529100612453266

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