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    Cómo estudiar Matemáticas para aprobar y para entenderlas

    Actualizado el 4 de noviembre de 20267 min de lecturaRedacción de psicopedagogia.com

    En pocas palabras

    • En Matemáticas se estudia resolviendo problemas, no leyendo el tema: la teoría se entiende al usarla.
    • Mezclar tipos de problemas en cada sesión cuesta más al practicar y rinde más en el examen.
    • Un cuaderno donde apuntas cada error y su causa te dice qué repasar y evita repetirlo.
    En esta página
    1. Por qué leer el tema no sirve de mucho
    2. Una sesión de estudio, paso a paso
    3. Práctica intercalada: mezclar para aprender mejor
    4. El cuaderno de errores
    5. Cuando no sabes por dónde empezar
    6. Errores frecuentes al estudiar Matemáticas
    7. Si tienes dificultades específicas
    8. Preguntas frecuentes
    9. Fuentes

    Hay una frase que se oye mucho en 2.º y 3.º de ESO: «Me sé la teoría, pero luego en el examen no me sale». Casi siempre es verdad. Lo que ocurre es que en Matemáticas saberse la teoría y saber resolver problemas son dos cosas distintas, y solo la segunda puntúa. Esta página explica cómo organizar una sesión de estudio para entrenar la segunda, con una técnica respaldada por ensayos en aulas reales y un cuaderno de errores que puedes montar hoy.

    Por qué leer el tema no sirve de mucho

    Cuando relees una explicación de ecuaciones o de proporcionalidad, todo parece claro porque el razonamiento ya viene hecho. Estás reconociendo, no produciendo. En el examen te piden producir: elegir el método, plantear, calcular y comprobar sin ayuda.

    Hay una excepción útil. Al empezar un tema nuevo, los ejemplos resueltos ayudan más que lanzarse a hacer problemas desde cero. En un estudio clásico con álgebra, los alumnos que estudiaban ejemplos resueltos aprendían con menos esfuerzo que los que se ponían a resolver directamente (Sweller y Cooper, 1985). La pauta práctica es esta: primero estudia un ejemplo resuelto línea a línea y, en cuanto lo entiendas, tápalo y hazlo tú. Cuando ya domines el procedimiento, el ejemplo sobra y toca practicar.

    Una sesión de estudio, paso a paso

    Cómo estudiar un tema de Matemáticas en una sesión
    1. Lee un ejemplo resueltoAntes de hacer nada, sigue línea a línea un problema ya resuelto y pregúntate por qué se da cada paso.
    2. Tápalo y rehazloCubre la solución y repite el problema desde el enunciado. Si te atascas, destapa solo la línea que necesitas.
    3. Haz problemas del mismo tipoDos o tres parecidos, con números distintos, para fijar el procedimiento.
    4. Mezcla tiposResuelve una tanda con problemas de varios temas desordenados y decide primero qué tipo es cada uno.
    5. Corrige con otro colorCompara con las soluciones y marca dónde te equivocaste, no solo que está mal.
    6. Apunta los erroresAnota en el cuaderno de errores qué falló y cómo se hace bien, y vuelve a hacer ese problema dos días después.

    Una sesión de una hora cabe así: diez minutos de ejemplos y repaso de lo anterior, treinta de problemas (la mitad agrupados por tipo, la otra mitad mezclados), diez de corrección y diez para el cuaderno de errores. Si tu tiempo es de cuarenta minutos, recorta los problemas agrupados, no la mezcla ni la corrección.

    El ciclo de práctica de una sesión
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    1. Ejemplo Estudia un problema resuelto y entiende cada paso
    2. Hazlo tú Tapa la solución y repite desde el enunciado
    3. Mezcla Varios tipos de problema en orden aleatorio
    4. Corrige Marca el paso exacto donde fallaste
    5. Anota Cuaderno de errores y nueva prueba a los dos días

    Práctica intercalada: mezclar para aprender mejor

    Lo habitual al estudiar es hacer diez problemas del mismo tipo seguidos, porque sale bien y da sensación de dominio. La práctica intercalada (en inglés, interleaving) consiste en alternar tipos: un problema de ecuaciones, uno de porcentajes, uno de geometría y volver a empezar.

    El motivo por el que ayuda es que, cuando todos los problemas son del mismo tipo, no tienes que decidir qué método usar: el ejercicio anterior ya te lo dice. En el examen, en cambio, nadie te avisa. Mezclar entrena justo esa decisión.

    La evidencia viene de varios sitios:

    • En un experimento con estudiantes universitarios que aprendían a calcular el volumen de cuatro sólidos geométricos poco conocidos, durante la práctica los que trabajaban en bloques acertaban más (89 % frente a 60 %). Una semana después del último ejercicio, en el examen, la situación se invertía: 63 % de aciertos en el grupo mezclado frente a 20 % en el agrupado (Rohrer y Taylor, 2007). El grupo era pequeño (18 personas), así que es un precedente más que una prueba.
    • Un ensayo aleatorizado posterior, con 787 alumnos de 7.º curso en Estados Unidos (edades que equivalen aproximadamente a 1.º de ESO), repartió ocho hojas de ejercicios con cuatro tipos de problema (expresiones, desigualdades, gráficas y círculos) a lo largo de 103 días. Unas seis semanas después, el grupo con ejercicios mezclados obtuvo de media un 62 % frente al 38 % del grupo con los mismos problemas agrupados. Los profesores no recibieron formación especial (Rohrer y otros, 2020).
    • La revisión de Dunlosky y otros (2013) le da a la práctica intercalada una utilidad «moderada»: prometedora, pero con menos estudios que la práctica de recuperación o el repaso espaciado, que sí tienen valoración alta.

    Hay una consecuencia incómoda y conviene saberla de antemano: mezclar sale peor durante la práctica. Si en una sesión mezclada fallas más, no significa que estés estudiando mal. Es la señal de que el cerebro está haciendo el trabajo que en bloques se saltaba.

    Cómo ordenar una hoja de problemas

    Imagina que preparas el examen de 3.º de ESO de la tercera evaluación y el temario incluye ecuaciones de segundo grado, sistemas, funciones lineales y porcentajes. Dos formas de ordenar doce problemas:

    OrdenCómo queda la hojaQué sientesQué entrena
    Agrupado3 de segundo grado, 3 de sistemas, 3 de funciones, 3 de porcentajesCada tanda sale mejor que la anteriorAplicar un método que ya sabes cuál es
    Intercalado2.º grado, funciones, porcentajes, sistemas; y repetir la ronda tres vecesCuesta arrancar y se falla másReconocer qué tipo de problema es y elegir el método

    No hace falta renunciar a los bloques. Cuando un tipo es completamente nuevo, empieza agrupando para aprender el procedimiento. En cuanto te salga con soltura, pásalo a la hoja mezclada.

    Agrupar o mezclar los problemas
    AgrupadoMezclado
    Durante la prácticaAciertos altos, sensación de dominioMás fallos, sensación de torpeza
    Elegir el métodoYa viene dado por el temaHay que decidirlo cada vez
    Recuerdo semanas despuésMenor en los estudios citadosMayor en los estudios citados
    Cuándo usarloTema nuevo, primera sesiónCuando ya sabes el procedimiento

    El cuaderno de errores

    Cada fallo es información. Un problema mal resuelto te dice exactamente qué no sabías, y un examen corregido sin mirarlo con calma desperdicia esa información. Una revisión de la investigación sobre aprendizaje a partir de errores concluye que cometer errores y recibir una corrección ayuda a aprender, sobre todo cuando estabas convencido de que tu respuesta era correcta, y que la corrección sirve más si explica por qué te equivocaste (Metcalfe, 2017).

    Un cuaderno de errores es un cuaderno o un documento con una tabla sencilla. Se rellena solo con los problemas que has fallado, no con todos.

    Ejemplo de tres filas de un alumno ficticio de 3.º de ESO, Marcos:

    TemaLo que hiceTipo de errorCómo se hace bienRepetir
    Identidades notables(x − 3)² = x² − 9Concepto(x − 3)² = x² − 6x + 9; falta el doble productoA los 2 días
    Ecuaciones−2(3 − x) = −6 − 2xCálculo (signo)−2(3 − x) = −6 + 2x; el signo menos multiplica a los dos términosA los 2 días
    PorcentajesSubí un 20 % y bajé un 20 % y esperaba el mismo precioConceptoEl 20 % de bajada se calcula sobre el precio ya subido: 100 → 120 → 96A la semana

    Fíjate en que de las tres filas salen tres tipos de error distintos. Cuando al cabo de un mes cuentas las categorías, ves el patrón. Si casi todo son errores de cálculo, el problema no es el tema y lo que necesitas es revisar los signos y comprobar el resultado sustituyendo. Si son de concepto, hay que volver al ejemplo resuelto y a la teoría. Si son de lectura, es que estás empezando a calcular antes de leer el enunciado dos veces.

    La condición para que el cuaderno sirva es que cada error vuelva a aparecer en tus problemas. Apunta una fecha y, el día señalado, rehaz el problema original sin mirar la solución. Es repaso espaciado aplicado a tus propios fallos.

    Cuando no sabes por dónde empezar

    El bloqueo ante el enunciado es muy común y tiene remedio. Antes de calcular, haz tres cosas por escrito: copia los datos con sus unidades, subraya qué te piden (la incógnita) y dibuja un esquema si hay figuras, trayectos o repartos. Después pregúntate si has visto uno parecido. Si la respuesta es que sí, abre el cuaderno y busca. Si no, prueba con un caso más pequeño o con números sencillos para ver qué operación necesitas.

    Si tras cinco minutos no avanzas, no te quedes ahí. Pasa al siguiente y vuelve después. En los exámenes de la ESO y de Bachillerato suele ser más rentable asegurar los ejercicios que sabes que obsesionarse con uno solo.

    Errores frecuentes al estudiar Matemáticas

    • Pasar del ejemplo resuelto al «ya lo sé» sin haberlo hecho tú.
    • Hacer solo los ejercicios del tema del día y no los de temas anteriores. Los exámenes de evaluación continua acumulan.
    • Dejar los problemas de cuya solución no estás seguro sin corregir.
    • Estudiar el examen la noche anterior con ejercicios nuevos. Conviene repetir los que fallaste, no estrenar otros.
    • Confundir lo que haces con lo que memorizas. Si no puedes explicar en voz alta por qué un paso es válido, aún no lo has aprendido.

    Si tienes dificultades específicas

    Si llevas años con Matemáticas y los números te cuestan de un modo que no mejora con la práctica (confundes cantidades, pierdes el hilo de las operaciones, no automatizas las tablas), consulta la página sobre discalculia y comenta con tu tutor o con el departamento de orientación que hagan una valoración. No se diagnostica por internet. Con TDAH, conviene dividir la sesión en bloques de veinte o veinticinco minutos y dejar las correcciones para después de un descanso. Y si lo que notas es un nudo en el estómago cada vez que ves un examen, la ansiedad ante los exámenes tiene su propia página.

    Para integrar todo esto en una semana completa, puedes combinarlo con el método de estudio y con el horario de la ESO.

    Preguntas frecuentes

    ¿Cuántos problemas hay que hacer para estudiar un examen de Matemáticas?

    No hay un número mágico. Es más útil medir por variedad que por cantidad: que en la sesión aparezcan todos los tipos que pueden caer, y que repitas sin mirar los que has fallado. Diez problemas bien elegidos y corregidos valen más que treinta iguales.

    ¿Qué hago si entiendo el problema cuando lo veo resuelto pero no sé empezarlo yo solo?

    Es lo normal al principio. Tapa la solución después de leer el ejemplo y rehazlo desde el enunciado. Cuando te salga, cambia los números y vuelve a hacerlo. Esa transición de «lo entiendo» a «lo sé hacer» es justo lo que entrena la práctica.

    ¿Sirve memorizar las fórmulas?

    Sí, pero conviene saber para qué problema se usa cada una. Si solo memorizas la fórmula, en el examen no sabrás cuál elegir. Apunta junto a cada fórmula un ejemplo de enunciado que la pida.

    ¿Y si me bloqueo en el examen?

    Empieza por el ejercicio que mejor te salga, para entrar en calor. Si un problema no sale en cinco minutos, márcalo y sigue. Si el bloqueo se repite y viene acompañado de mucho malestar, mira la página sobre ansiedad ante los exámenes.

    Fuentes

    1. Rohrer, D., Dedrick, R. F., Hartwig, M. K. y Cheung, C.-N. (2020). A randomized controlled trial of interleaved mathematics practice (ficha de revisión de What Works Clearinghouse). Journal of Educational Psychology, 112(1), 40-52. ies.ed.gov/ncee/wwc/Study/88770
    2. Rohrer, D. y Taylor, K. (2007). The shuffling of mathematics problems improves learning. Instructional Science, 35(6), 481-498. digitalcommons.usf.edu/psy_facpub/1767/
    3. Dunlosky, J., Rawson, K. A., Marsh, E. J., Nathan, M. J. y Willingham, D. T. (2013). Improving Students' Learning With Effective Learning Techniques: Promising Directions From Cognitive and Educational Psychology. Psychological Science in the Public Interest, 14(1), 4-58. psychologicalscience.org/journals/pspi/1529100612453266/
    4. Metcalfe, J. (2017). Learning from errors. Annual Review of Psychology, 68, 465-489. doi.org/10.1146/annurev-psych-010416-044022
    5. Sweller, J. y Cooper, G. A. (1985). The use of worked examples as a substitute for problem solving in learning algebra. Cognition and Instruction, 2(1), 59-89. doi.org/10.1207/s1532690xci0201_3

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