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    Cómo hacer un mapa mental y en qué se diferencia del conceptual

    Actualizado el 4 de noviembre de 20265 min de lecturaRedacción de psicopedagogia.com

    En pocas palabras

    • Un mapa mental parte de una idea central y se ramifica con palabras clave, colores y dibujos.
    • Las reglas de Buzan sirven de guía; lo que importa es que las ramas agrupen bien las ideas.
    • Los estudios son pocos y pequeños: ayuda a ver el conjunto, pero no sustituye a practicar recordando.
    En esta página
    1. Qué es y de dónde viene
    2. Reglas de Buzan, con matices
    3. Paso a paso
    4. Ejemplo: las fuentes de energía
    5. Mapa mental frente a mapa conceptual
    6. Cuándo usarlo y cuándo no
    7. Errores frecuentes
    8. Material y tiempo
    9. Preguntas frecuentes
    10. Fuentes

    Hay quien asocia el mapa mental a láminas de colores con ramas curvas y dibujos de bombillas, y quien lo ha descartado por parecerle una manualidad. Ni lo uno ni lo otro. Es una forma rápida de volcar un tema en una página, ver cómo se agrupan las ideas y repasar el conjunto antes de entrar en el detalle; funciona mejor si se hace sin adornar. Aquí tienes los pasos, las reglas de Tony Buzan con matices, una tabla para no confundirlo con el mapa conceptual y un ejemplo de 3.º de ESO.

    Qué es y de dónde viene

    Es un diagrama radial: en el centro va el tema; de él salen ramas con las ideas principales y, de estas, ramas más finas con los detalles. El método lo popularizó Tony Buzan, que lo explica con cinco leyes que su propia web nombra así: ramas, palabras clave, color, imágenes y estructura.

    Sobre su eficacia, hay que decir las cosas como son. Un estudio con 50 estudiantes de Medicina de segundo y tercer curso comparó el mapa mental con la técnica que cada uno solía usar, basándose en un texto de 600 palabras. Una semana después, quienes usaron el mapa mental recordaban un 10 % más de datos (con un intervalo de confianza muy amplio, de −1 % a 22 %), aunque dijeron sentirse menos motivados con la técnica (Farrand y otros, 2002). Es un resultado favorable pero pequeño y de un solo grupo. No hemos encontrado respaldo experimental sólido para las afirmaciones más ambiciosas que a veces acompañan al método, así que conviene usarlo como una forma práctica de organizar y no como un truco milagroso.

    Reglas de Buzan, con matices

    La web de Buzan enumera cinco leyes; el detalle de cada una que damos aquí es el de la versión clásica del método, seguido de lo que conviene flexibilizar.

    ReglaQué proponeMatiz para estudiar
    EstructuraIdea central en el medio, ramas que salen de ella, hoja en horizontalEs lo importante: la forma radial te obliga a decidir qué es principal
    RamasLíneas conectadas y curvas, más gruesas las principalesLa curva no aporta nada demostrado; lo que cuenta es que cada rama esté unida a la anterior
    Palabras claveUna palabra por línea, mejor en letra claraUna o dos. Si necesitas una frase, el tema pide un mapa conceptual o un esquema
    ColorUn color por rama principalAyuda a agrupar; con más de cuatro colores se vuelve ruido
    ImágenesDibujos en el centro y en las ramasÚsalos si ayudan a recordar y no te quitan tiempo; no hace falta dibujar bien

    Dos matices más. El primero: los mapas mentales son personales, y el tuyo puede ser ininteligible para tu compañero, lo cual es correcto si lo haces para ti y un problema si lo quieres compartir. El segundo: un mapa mental sin revisar no se aprende; hay que usarlo, tapando y reconstruyendo (mira practicar recordando).

    Paso a paso

    Cómo hacer un mapa mental
    1. Pon la idea central en medioEn una hoja en horizontal, escribe el tema en el centro, con un dibujo sencillo si te ayuda.
    2. Traza las ramas principalesEntre tres y seis ramas que salen del centro, una por cada gran idea del tema.
    3. Escribe una palabra clave por ramaSobre cada línea, una palabra o dos como máximo, nunca una frase.
    4. Añade ramas secundariasDe cada rama principal salen ramas más finas con los detalles y los datos.
    5. Usa color y símbolos con criterioUn color por rama principal, y símbolos para lo que sea examen o dudas.
    6. Revisa y reconstruyeTapa el mapa, intenta rehacerlo de memoria y comprueba qué se te olvidó.

    Ejemplo: las fuentes de energía

    Un mapa para un tema de Tecnología o de Física y Química de la ESO. Centro: «Fuentes de energía». Cuatro ramas principales:

    Fuentes de energía
    Fuentes de energía
    • Renovables
      • Solar
      • Eólica
      • Hidráulica
      • Biomasa
    • No renovables
      • Carbón
      • Petróleo
      • Gas natural
      • Uranio
    • Usos
      • Electricidad
      • Transporte
      • Calefacción
      • Industria
    • Impacto
      • CO₂
      • Residuos
      • Paisaje

    Fíjate en cómo se ha construido. Las ramas principales no son los tipos de energía, sino las preguntas que el tema responde: de dónde sale (dos ramas), para qué sirve y qué consecuencias tiene. Eso permite añadir luego detalles sin reorganizar: bajo «Eólica» irían «aerogeneradores» y «depende del viento»; bajo «Uranio», «fisión» y «residuos radiactivos». Cada rama se pinta de un color y las que van a examen se señalan con un asterisco.

    Si en lugar de agrupar queremos explicar cómo se relacionan (por ejemplo, que la combustión del carbón produce CO₂ y este refuerza el efecto invernadero), ya no basta con un mapa mental: hacen falta palabras de enlace, y eso es un mapa conceptual.

    Mapa mental frente a mapa conceptual

    Dos mapas con objetivos distintos
    Mapa mentalMapa conceptual
    Punto de partidaUna idea centralUna pregunta de enfoque
    EstructuraRadial, ramas libresJerárquica, con enlaces cruzados
    TextoPalabras claveConceptos y palabras de enlace
    LíneasSin texto: solo unenLlevan verbo: forman frases
    Color e imagenHabitualesOpcionales
    Mejor paraLluvia de ideas, visión de conjuntoEntender relaciones y comprobarlas
    RiesgoQuedarse en lo decorativoTardar y acabar en cadena de cajas

    En el mapa conceptual, Novak y Cañas (2008) piden que las líneas lleven palabras de enlace porque obligan a explicar la relación; el mapa mental, al no usarlas, gana velocidad pero pierde precisión. Lo explicamos paso a paso en cómo hacer un mapa conceptual.

    Cuándo usarlo y cuándo no

    Va bien para:

    • hacer una lluvia de ideas antes de un trabajo escrito o una exposición oral;
    • repasar de un vistazo un tema ya estudiado la víspera del examen;
    • tomar notas de una charla o de una clase poco estructurada.

    No va bien para:

    • temas con definiciones exactas, fórmulas o fechas en orden, que encajan mejor en un esquema o en una línea del tiempo;
    • sustituir los apuntes de clase, porque dos horas de explicación no caben en una hoja;
    • estudiar sin más: mirar el mapa no es recordar.

    Errores frecuentes

    • Dibujar durante veinte minutos y pensar durante dos. Lo que se aprende es decidir qué agrupar con qué.
    • Frases en las ramas. Se pierden las ventajas de la forma radial.
    • Demasiadas ramas principales. Tener más de seis o siete suele indicar que faltan niveles de agrupación.
    • Copiar el índice del libro. El mapa es útil cuando reorganizas, no cuando reproduces el orden del capítulo.
    • No volver a mirarlo. Un mapa bonito pegado en la pared se convierte en decoración.

    Material y tiempo

    Una hoja A4 en horizontal o un folio doblado a la mitad bastan, con bolígrafos de tres o cuatro colores. Pon un temporizador de veinte minutos: es tiempo suficiente para un tema de tres o cuatro páginas y evita la tentación de dibujar. Si tienes TDAH, conviene hacerlo por partes (una rama principal cada vez); con dislexia, este formato suele ser más cómodo que el texto corrido, porque lleva poca letra y mucho espacio. En Primaria se puede empezar con dibujos y dos o tres ramas.

    Más técnicas para organizar la información, en la sección de técnicas de estudio.

    Preguntas frecuentes

    ¿Cuál es la diferencia entre mapa mental y mapa conceptual?

    El mental se organiza en torno a una idea central y se ramifica con palabras clave, sin frases. El conceptual es más jerárquico y escribe sobre cada línea una palabra de enlace, de modo que cada unión se lee como una frase. El primero es más rápido y visual; el segundo, más exigente y mejor para ver relaciones.

    ¿Hay que usar colores y dibujos obligatoriamente?

    No. Los colores ayudan a agrupar las ramas y los dibujos pueden dar una pista visual, pero un mapa con una sola tinta y bien organizado funciona igual. Si dibujar te lleva más tiempo que pensar, el dibujo sobra.

    ¿Sirve un mapa mental para memorizar?

    Sirve para organizar y para ver el tema completo de un vistazo. Para memorizar, tapa el mapa y reconstrúyelo de memoria: esa práctica de recordar es lo que fija la información.

    ¿A partir de qué edad se puede usar?

    Desde 3.º o 4.º de Primaria, con pocas ramas, dibujos y la ayuda de un adulto al principio. En la ESO ya se puede hacer solo y adaptarlo a cada asignatura.

    Fuentes

    1. Farrand, P., Hussain, F. y Hennessy, E. (2002). The efficacy of the 'mind map' study technique. Medical Education, 36(5), 426-431. doi.org/10.1046/j.1365-2923.2002.01205.x
    2. Buzan, T. (web oficial) (s. f.). Mind Mapping: las cinco leyes del mapa mental. tonybuzan.com. tonybuzan.com/about/mind-mapping/
    3. Novak, J. D. y Cañas, A. J. (2008). The Theory Underlying Concept Maps and How to Construct and Use Them (Technical Report IHMC CmapTools 2006-01 Rev 01-2008). Florida Institute for Human and Machine Cognition. cmap.ihmc.us/Publications/ResearchPapers/TheoryUnderlyingConceptMaps.p

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